8 de septiembre de 2008

Excmo. Sr. Consejero de Agricultura, D. Íñigo Nagore,

Presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja, D. Víctor Pascual, Secretario General y Presidente Científico de FIVIN, D. Domingo Valiente y D. Enrique Rojas, Señoras y Señores, Queridos Amigos:

Nos encontramos en la tierra con nombre de vino. En la tierra de los grandes vinos. En el lugar donde el vino es tradición, cultura, artesanía, identidad, paisajes, arquitectura, folclore y turismo. Donde el vino es pieza clave de desarrollo rural y económico. Y donde es también fuente de salud, de vida sana y saludable.

Así lo hemos proclamado siempre los riojanos, divulgando al mundo entero las propiedades beneficiosas del vino, y así lo acabamos de ratificar ahora, con la firma de esta declaración que nos compromete a seguir insistiendo en esta línea para ampliar el abanico de nuevos consumidores, en especial entre los más jóvenes.

A lo largo de la historia, vino y salud ha sido un binomio inseparable. El vino como medicina para sanar las enfermedades. Destacadas personalidades se han encargado de exaltar sus virtudes saludables desde tiempo remotos.

Así, San Pablo, en una epístola a Timoteo, aquejado de úlceras, le recomendaba: “Timoteo: no tomes sólo agua. Mézclale de vez en cuando un poco de vino, por tus continuos males de estómago”. Un vino que probablemente era riojano, ese vino que era transportado por los romanos desde Bilibio y Varea a través del río Ebro a los dominios ultramarinos del Imperio.

Quevedo aseguraba que “el vino es el mejor vehículo del alimento y la más eficaz medicina”, en tanto que para Luis Pasteur “es la más sana e higiénica de las bebidas”.

Y el cardiólogo español Valentín Fuster, Premio Prestigio Rioja, ha afirmado que consumir vino de forma moderada evitaría el 11% de la mortalidad por enfermedades coronarias.

No puedo estar más de acuerdo con todos ellos. Y es que en La Rioja el vino es hijo directo y legítimo de la naturaleza. Es salud. De la cepa a la mesa, todos los procesos que conforman la cadena de elaboración y crianza tienen como único objetivo extraer los componentes originales de la uva, depurarlos, potenciarlos y decantarlos para conseguir un vino natural. De modo que el vino de Rioja, y resultado de ello, no sólo es un excelente acompañante de nuestra gastronomía, sino que es un alimento en sí mismo, encuadrado en la dieta mediterránea y con propiedades saludables, para el corazón fundamentalmente, como se ha demostrado sobradamente.

Los riojanos seguiremos produciendo vinos naturales y seguiremos dando noticia de sus propiedades saludables al mundo entero. A eso nos acabamos de comprometer.

Es de agradecer, en este sentido, el extraordinario trabajo de investigación y de difusión que la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN) está desarrollando en esta dirección, en colaboración y bajo la supervisión de médicos y técnicos en salud y nutrición de reconocido prestigio nacional e internacional.

Desde hoy, los riojanos y FIVIN unimos nuestras fuerzas, nuestro prestigio y nuestra capacidad de influencia para avanzar en esta interesante tarea que se ha de traducir en un incremento paulatino de consumidores. De consumidores que, al beber nuestros vinos, estarán paladeando una tierra, su cultura e identidad, con la garantía añadida de que estarán tomando la “más sana e higiénica de las bebidas”, recordando de nuevo a Pasteur.

Ahora bien, no hay que olvidar que el consumo de vino debe ser un consumo moderado. Pues, como afirmaba Hipócrates, “el vino es una cosa maravillosamente apropiada para el hombre si, tanto en la salud como en la enfermedad, se administra con tino y en su justa medida”.

Este es otro de los mensajes que siempre, desde La Rioja, nos hemos preocupado de transmitir. Y ahora, cuando estamos celebrando el programa ‘El vino y los 5 sentidos’, quiero insistir en ello, asegurando que al tacto, al gusto, al olfato, a la vista y al oído se tiene que unir, inevitablemente, el sentido de la responsabilidad.

Y es que es así como se disfruta verdaderamente de los vinos de Rioja: tomándolos de forma responsable, con mesura, reposadamente. Tan reposadamente que se puedan extraer todos sus matices y particularidades, que se puedan captar sus aromas, sus sabores y sus destellos cromáticos. Que se pueda obtener, tras esa gratificante experiencia, una idea fidedigna de la esencia de La Rioja a través de nuestra expresión más depurada, como son nuestros vinos.

Por ello, desde La Rioja vamos a seguir divulgando el mensaje de que el vino, tomado moderadamente, no sólo es una fuente de placer y de conocimientos, sino también de salud. Así lo plasmamos en la firma de esta declaración, de este decálogo de FIVIN, una Fundación que hoy se convierte en aliada de La Rioja en defensa del vino de calidad.

Quiero, para concluir, expresar mi agradecimiento a los Ayuntamientos riojanos que han expresado su adhesión a este documento. Está claro que los riojanos estamos juntos en la defensa de nuestro vino, de nuestros intereses, de nuestra cultura e identidad. Y está claro que será así, a través de esa unidad, como nos haremos fuertes en nuestro objetivo de que el vino siga siendo un motor de desarrollo económico y social de primer orden para nuestra tierra.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja