21 de septiembre de 2015
José Ignacio Ceniceros, presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja

Señora Alcaldesa y Señor Obispo, Excelentísimas e ilustrísimas autoridades,Señoras y señores, y un saludo especial a los enfermos de alzheimer y a sus familiares y cuidadores en su día.

Hoy, como cada 21 de septiembre, el Paseo del Espolón abraza el devoto sentir colectivo de un pueblo responsable para conjugar el laborar del presente con la vista puesta en el futuro.

Logroño, nuestra capital, se convierte en el lagar de La Rioja para recoger racimos de esperanza de todas las ciudades y pueblos: de la Rioja Alta, de la Rioja Baja, de la Sierra y de los Valles.

Nos congregamos aquí para pisar las primeras uvas de la temporada, vaciar en un jarro el primer mosto de nuestras vides y, como mejor ofrenda, ponerlo a los pies de Nuestra Señora de Valvanera. Para reconocer su generosidad y compartir, con renovada ilusión, los retos que como Comunidad tenemos planteados. Lo hacemos en el 50 aniversario de su proclamación como patrona de La Rioja.

Muy Señora:

Con el orgullo de representar a la Comunidad de La Rioja, a su Gobierno, le muestro el respeto y la gratitud que todos los riojanos sentimos por nuestra tierra y por sus frutos. Le ofrezco nuestro trabajo y le emplazo, como Patrona de La Rioja, para que aporte fecundidad en los campos y llene de euforia los lagares en la Vendimia que en muchas localidades ya ha comenzado.

En nuestras responsabilidades de gobierno, encomiendo a su amparo la bondad de nuestras convicciones. Solicito en beneficio de La Rioja su apoyo a nuestros compromisos para ésta nueva etapa que, en la voluntad de los riojanos, hemos iniciado.

Queridas riojanas, queridos riojanos:

En la fe de muchos y en la tradición de todos, un año más hemos depositado en esa tina el esfuerzo, el trabajo, las alegrías y las tristezas, en el acontecer entre vendimias de todas las comarcas de nuestra Comunidad. En todos los órdenes y en el devenir de todos los riojanos. Me siento en la obligación de poner en el frontispicio los efectos de una crisis que situó a miles de riojanos en el desempleo. Personas que quieren y no pueden trabajar. Por eso, La Rioja tiene un gran compromiso con la Formación para ganar en la empleabilidad de sus trabajadores. Un compromiso con la Innovación y el fortalecimiento empresarial para crear más y mejor empleo. Y refuerza su solidaridad atendiendo las situaciones de mayor vulnerabilidad.

De igual manera, debo recordar contingencias meteorológicas, como las crecidas del Ebro o, en fechas más recientes, el pedrisco caído en la zona de San Asensio y en el valle del Iregua, dañando los frutos de estas fértiles tierras. O el terremoto de alta intensidad que sacudió el centro-norte de Chile que nos ha tenido pendientes de nuestra colectividad en aquel país.

Frente a estos retos iniciales y a los problemas imprevistos, que siempre inquietan y a nadie agradan, la imagen de los cestos de Vendimia ha evocado en mi interior la tranquilidad de ese ritmo "sereno y confiado" de actividad cotidiana que llena de vida La Rioja. Un ritmo constante, firme e inflexible que ha puesto el viento a nuestro favor para asentar el crecimiento económico; para progresar en modernidad, en bienestar social y en calidad de vida.

Gracias a esa confianza y al esfuerzo de todos, La Rioja en 2015 sigue liderando el crecimiento económico de España. Lo hizo en 2014 y las más recientes previsiones para 2016 apuntan en la misma dirección.

Y afirmo -coincidirán conmigo-, que el crecimiento económico es el único camino que hace posible alcanzar un desarrollo integrador y sostenible. Es éste un camino que podemos y debemos andar, que vamos a andar, de forma inteligente, progresando como un pueblo abierto, tolerante, hospitalario y solidario.

Sin embargo, la mayoría de nosotros, como abuelos, como padres, como hermanos, como tíos o como amigos, tenemos personas ausentes en la distancia,… pero muy presentes en la afectividad de la sangre compartida, o en la de nuestra amistad. Nuestro recuerdo sentido hacia todos ellos, y mi compromiso de que trabajaré para fortalecer los lazos con las Comunidades riojanas asentadas en el exterior. De trabajar para conseguir el retorno de aquellos que años atrás tuvieron que marcharse lejos y aspiran a volver a su Tierra madre.

Este recuerdo y sensibilidad hacia situaciones personales, junto a la defensa de los derechos humanos, me sitúan en este otoño de vendimia, donde empezamos a recibir a cientos de personas llegadas de otros lugares para compartir el trabajo de la Vendimia. Que sean bienvenidos, respetuosamente atendidos y laboralmente protegidos.

También La Rioja se prepara para acoger a personas que huyen de los horrores de la guerra. Personas refugiadas a las que ayudaremos a integrarse en nuestra sociedad.

Una sociedad que como pueblo se reconoce en sus capacidades y en sus potencialidades, en su inconformismo y en su afán de superación como Comunidad.

Una Comunidad que defiende la cohesión y la unidad de nuestro país. Que se siente cómoda en España y quiere participar activamente en la construcción de Europa. Que no desea ser más que nadie, pero menos tampoco. Que cree en el Estado constitucional de las Autonomías y reclama un sistema de financiación transparente y justo.

Una Comunidad que basa su futuro en el valor de las familias y perpetúa sus anhelos en los jóvenes riojanos. En estos niños que han depositado sus racimos en la tina de la que ha manado el primer mosto. Un mosto que simboliza el deseo de entrelazar nuestras manos para afrontar unidos nuevas metas. Unas metas que estoy seguro de que juntos, vamos a conquistar.

Por ello, vengo animando a orientar y dibujar nuevos escenarios de prosperidad en nuestro horizonte colectivo. Tenemos ante nosotros grandes retos de Comunidad. Y necesitamos para ello reafirmar la confianza en nuestra Autonomía y revitalizar la voluntad de "trabajar en común" por ella y desde ella.

Lo haremos en el marco que nos otorga la Constitución, con la Reforma del Estatuto para garantizar derechos ciudadanos; para asegurar la calidad y sostenibilidad de nuestros servicios públicos esenciales (como son la Educación, la Sanidad y los Servicios Sociales); para cualificar nuestra democracia y para, en el propio Estatuto –nuestra Ley de leyes–, articular unos principios rectores de las políticas y la gestión regional.

En paralelo, debemos reflexionar sobre el gran reto demográfico de La Rioja, articular una Agenda para la Población y afrontar los fenómenos observados, como el fuerte envejecimiento, la baja natalidad, la despoblación rural o la movilidad y los saldos migratorios.

Por ello, me reafirmo en el valor de las familias y el protagonismo de nuestra juventud, a quienes debemos favorecer en su emancipación. Añado mi confianza en el desarrollo rural, donde la Agricultura es un pilar fundamental en el desarrollo sostenible de la Comunidad.Para todo ello, con los grupos políticos y con las asociaciones más representativas, se han abierto espacios al diálogo y la participación. Y, ¡permítanme la metáfora!: hemos ofrecido una copa de buen vino, como reflejo del carácter y de la personalidad del pueblo riojano, para avanzar en la colaboración y el consenso; para trabajar juntos y asegurar el futuro de las próximas generaciones; y para hacer hoy, una Rioja mejor.

Ofrecer una copa de buen vino es, siempre, una invitación a la conciliación de posturas, y un estimulante que hace aflorar nuestros mejores y más arraigados sentimientos. Es, siempre, una invitación a compartir mesa con los de casa y con los que nos visitan, a olvidar rivalidades y a estrechar vínculos en el interior para proyectar La Rioja en nuestro reto de apertura al exterior. Un objetivo que año a año venimos superando. Con más exportaciones y con un mayor número de visitantes extranjeros. Y el Rioja, en ello, es actor principal. Un vino que es símbolo de calidad, nos define y, gracias a la marca Rioja, nos proporciona a todos un valor añadido.

¡Bondades del vino!, que es semilla de entendimiento y fuente inagotable de diálogo. De ese diálogo que, como nuestras vides, tenemos que cultivar con esmero y con paciencia de artesanos. De ese diálogo a cuyo calor los agentes sociales y económicos, junto al Gobierno de La Rioja, han venido alumbrando un clima de paz social favorecedor de la generación de puestos de trabajo y de riqueza. Un activo que debemos seguir cultivando. Una labor y un reto en el que estamos poniendo todo nuestro empeño.

Pero, también, el vino es alegría. Y en este Paseo del Espolón se respira en el aire días de fiesta y diversión.

Pues tómese el vino con moderación y degústese con los cinco sentidos. Ofrezcamos al visitante la sapiencia, fecundidad y alegría en estas Fiestas de la Vendimia. Que ya lo dejó escrito Don José: "El vino –que he ensalzado– es un dios sabio, fecundo y danzarín".

Dejemos paso a la música y a la danza, no sin antes desearos unas felices fiestas, recordar que, en este mismo lugar, hace cincuenta años, se estrenó oficialmente la composición que hoy es el Himno de La Rioja. Una obra del maestro Eliseo Pinedo López. Y no sin antes, unir nuestras voces.

Riojanas, riojanos: gritad conmigo: ¡Viva La Rioja!