9 de junio de 2001

Excelentísimas e ilustrísimas autoridades

Señoras y señores

El nombre y el sentir de La Rioja nos vuelven a convocar en torno a este Día con el que la memoria colectiva recuerda los logros del derecho al autogobierno y la responsabilidad de gestionar la dirección de nuestro destino.

En este Día se concita el recuerdo de la promulgación real del Estatuto de Autonomía, del Estatuto de San Millán, porque en los salones de este monasterio se aglutinó el sentir popular para dar forma de proyecto de ley a lo que era un deseo de vida y futuro manifestado por la mayoría de los riojanos.

Por eso, hace apenas un mes, nos reuníamos en esta Cuna de la Lengua y del Estatuto para homenajear a los Treintaidosantes, a los representantes -democráticamente elegidos- que les correspondió protagonizar el acontecimiento histórico de redactar nuestra Carta Estatutaria que, un año después, se convirtió en Ley Orgánica, tras su aprobación por las Cortes Generales.

Fue una celebración sencilla, pero llena de afecto y gratitud, hacia quienes dieron forma jurídica a las esperanzas de nuestra tierra. Hoy les volvemos a recordar. Y lo haremos también, de forma especial, el próximo Día de La Rioja, cuando celebremos los veinte años de la aprobación de la ley que nos dotó de autonomía.

Un deseo que comenzó a convertirse en realidad cuando, en 1980, se nos devolvió el nombre de La Rioja a nuestra Comunidad. No cabía otra respuesta a esta petición unánime de los habitantes de esta región que:

* hizo realidad la denominación de riojanos con la que nos presentábamos en el mundo

* impulsó lo que era ya un clamor generalizado para que fuéramos Comunidad uniprovincial

* reconoció la existencia de una parte del Estado llamada La Rioja.

Y es que este 9 de junio, Día de La Rioja, es una fecha propicia para la reflexión, para mirarnos desde fuera, para analizar los avances de nuestra Comunidad y para proyectar nuevas cotas de crecimiento personales y colectivas.

Ya hemos superado situaciones de encerrarnos en nosotros mismos y el futuro nos exige salir, abrirnos y participar en el mundo global del siglo XXI. Porque el proyecto de región, el modelo de Comunidad que estamos construyendo entre todos, necesita ser realimentado desde la participación permanente de la sociedad riojana en el diseño y consecución de nuevos objetivos.

Objetivos en los que debe implicarse toda la sociedad. Y hoy quiero hacer una llamada a todas las riojanas y a todos los riojanos. Y, si me lo permiten, especialmente a los más jóvenes, a la participación, la colaboración y la implicación, para que se involucren en estas tareas, puesto que a ellos corresponderá en su día gestionar las instituciones, las entidades o asociaciones. Necesitamos a los jóvenes nacidos en La Rioja, a los que se sienten riojanos, y a los hijos y nietos de aquellos que un día hubieron de marchar a otras regiones o países y que nos van conociendo mejor a través del programa AVolver a las Raíces@.

Necesitamos mirar hacia adelante, otear nuevos horizontes de progreso y bienestar para los riojanos reforzando las señas de identidad que perfilan la forma de ser de nuestro pueblo.

La Rioja es suma y sigue. Un empeño colectivo en el que se han integrado proyectos personales y colectivos dando forma a una sociedad humana vinculada a un espacio geográfico, a una cultura y a una forma de entender la vida.

No podemos separar la condición de Cuna del español de nuestra capacidad para el diálogo y la tolerancia. No podemos desvincular nuestro rico paisaje del respeto con el que hemos trabajado los recursos naturales. No debemos separar la pasión por lo nuestro del orgullo por lo riojano. Porque el Estatuto, que es esto y mucho más, proyecta La Rioja que queremos y fomenta la conservación de los valores que nos han traído por la senda de la historia hasta el día de hoy.

Un hoy que sigue requiriendo compromisos generosos de dedicación e imaginación: de quienes representamos la voluntad de los riojanos para gobernar y de quienes representan otro papel político; de quienes impulsan propuestas desde el movimiento asociativo a los propios ciudadanos con su apoyo o crítica. Y, también, de aquellos riojanos, los emigrantes, a los que el azar llevó a otras regiones o países y hoy vuelven a estar en nuestro corazón como una parte de nosotros mismos que se nos desgarró.

A ellos los tenemos presentes en este acto institucional, con los ojos abiertos ante la admiración de la tierra que les quiere y les espera siempre con cariño. En esta ocasión más próximos, porque se encuentran tras esas cámaras de televisión gracias a las cuales las nuevas tecnologías les llevan en directo lo que aquí estamos viviendo.

Sois embajadores, amigos y convecinos, y desde la calidez de este acto os quiero enviar un fuerte abrazo, mi aplauso por vuestro vivir en riojano desde la lejanía física y felicitaros en este Día de La Rioja.

Pero esta jornada tiene también otros símbolos a los que me debo referir. Son las personas o entidades que sobresalen en el conjunto de nuestra sociedad por hechos realizados o por su vida dedicada a un empeño positivo para la Comunidad.

En esta ocasión, y es la primera vez que se concede esta distinción, el reconocimiento de Riojano Ilustre ha sido para quien fue Presidente de la Cámara de Diputados, Don Joaquín Ibarra. Una Cámara conocida por el nombre de los Treintaidosantes, autores del Estatuto que nos otorgó el autogobierno. Simbolizan ese punto de partida que recogió la pasión de los riojanos para que pudiéramos ser los autores de un futuro bien diferente.

Otra novedad este año distingue al General, Don Eduardo González-Gallarza, Jefe del Estado Mayor del Aire, logroñés y continuador de una saga de aviadores riojanos. En él reconocemos, como Riojano de Honor, el afán de superación para llegar a lo más alto en su profesión y el recuerdo de la gesta de su padre, que culminó con éxito el vuelo Madrid-Manila hace 75 años.

Y la Medalla de La Rioja ha sido otorgada al Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada, por sus 75 años al servicio de la calidad y la promoción del Rioja. Ser la más antigua Denominación en Europa y la única calificada de España corrobora la competitividad de nuestros vinos en el mundo y el afán de superación de nuestra tierra y de sus gentes.

Señoras y señores, deseo, hoy y aquí, renovar mi confianza en el futuro de La Rioja, en su capacidad para superar dificultades y en su seguridad para caminar con firmeza hacia una sociedad más justa, equilibrada y confiada en sus fuerzas.

Una sociedad en paz que espera y exige la paz en todos los territorios del Estado y el uso del diálogo para que sean la Constitución y los Estatutos de Autonomía los que impulsen el marco de la convivencia en España y un futuro centrado en todo lo que signifique progreso.

Pensando en ese mañana más cercano, seguiremos asumiendo los retos que hemos acometido y que tenemos que seguir acometiendo con gran ilusión:

* el fomento y la difusión de este idioma español que aquí nació y que está al servicio de la convivencia de los pueblos;

* el progreso en la sociedad del conocimiento, haciéndonos partícipes habituales en las nuevas tecnologías;

* la modernización de las infraestructuras, para que seamos más competitivos y estemos más cerca del mundo exterior;

* el impulso a la solidaridad, para que el bienestar alcance a todos, incluso a países menos favorecidos,

* y la participación activa en los foros nacionales e internacionales, donde se planifica el mundo del mañana y en los que La Rioja tiene que estar presente porque tiene mucho que aportar.

En ese contexto ya anticipé mi intención de reforzar nuestras relaciones con regiones limítrofes, incluido el País Vasco, para encontrar vías de colaboración para el desarrollo de nuestros territorios desde el respeto, la cooperación y la lealtad constitucional.

Estos, y otros objetivos, dan respuesta al reto que hemos asumido para ser más Comunidad. Una región implicada en su desarrollo y en el del conjunto del mundo en el que vivimos.

La Rioja nos reclama como un impulso que nos nace desde el interior para que el bienestar de hoy sea la garantía para las próximas generaciones.

Por eso les pido que, en este momento, sumemos nuestras voces como expresión de un compromiso colectivo con nuestra tierra, que lo es de todos y para todos.

PEDRO SANZ ALONSO - Presidente del Gobierno de La Rioja