DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA, PEDRO SANZ, EN EL ACTO INSTITUCIONAL DEL DÍA DE LA RIOJA

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades,
Galardonados,
Señoras y Señores:


El Día de La Rioja que hoy 9 de Junio celebramos es la cita anual más importante para todos nosotros, la que tenemos marcada en rojo, blanco, verde y amarillo en nuestro calendario, aquella en la que reafirmamos de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde queremos ir.

Es un día festivo y alegre que habita en el corazón de todos los riojanos, los que vivimos en la realidad de nuestra tierra y los que sueñan con ella en la lejanía.

El legítimo reconocimiento al trabajo duro de todo un año, a la entrega, a la dedicación, y también a la imaginación, a la creatividad, a la capacidad de emprender nuevos caminos y asumir nuevos retos, centra las actividades que hoy realizamos aquí, en San Millán de la Cogolla, en el epicentro del sentimiento riojano.

Cada 9 de Junio es un día especial, un momento en el que recordamos lo que hemos vivido, en el que reafirmamos el amor por nuestra tierra, en el que reconocemos el papel de algunos de nuestros conciudadanos y en el que hacemos demostración pública de lo que significa ser y sentirse riojano, de lo que implica, del compromiso que supone, del orgullo con el que lo ejercemos.

En este Día de La Rioja quiero hacer un llamamiento a todas las riojanas y riojanos, los de los siete valles, los de las nueve cabeceras, los de los ciento setenta y cuatro municipios, a los que lejos de La Rioja, de forma muy especial a los que están fuera de nuestro país, sienten y recuerdan y aman a su tierra: a todos sin excepción.

Quiero reiterar a todos los riojanos y riojanas el firme compromiso con el proyecto común que estamos llevando a cabo para que nuestra Comunidad siga siendo paradigma de desarrollo, para que nuestra región siga siendo sinónimo de bienestar, para que nuestra tierra siga siendo referente de calidad de vida, en medio de la crisis que azota a nuestro país.
Porque, con el esfuerzo de todos, en estos últimos años La Rioja ha vivido una enorme transformación que nos ha conducido, por la senda de la modernidad, a ser una de las regiones más avanzadas de Europa, una de las más envidiadas de España y un lugar en el que merece la pena vivir, cada día más orgullosa de su pasado, consciente de su presente y comprometida con su futuro.

Y no debemos ceder en nuestro empeño y dudar de nuestra determinación, ahora que los acontecimientos hacen todo más difícil, ahora que la incertidumbre nos rodea. No, ahora no.

Precisamente ahora es el momento de tener valor, principios éticos y morales, valores y perseverancia. Con ello conquistaremos todo lo que nos propongamos, y superaremos todos los obstáculos que se interpongan en nuestro camino.

Porque, tras más de un cuarto de siglo de nuestra moderna historia, los riojanos hemos sido capaces de construir una realidad esperanzadora e ilusionante. Una realidad basada en la confianza en el alma riojana que nos permitió crear expectativas y que forjó nuestra voluntad de decidir y ordenar, como pueblo y como sociedad, nuestro propio futuro. Un germen de ánimo, ambición y resolución que nos dotó de capacidad de autogobierno.

Hoy esos frutos fortalecen la confianza que todas las riojanas, que todos los riojanos, tenemos en nuestras posibilidades para salir reforzados de estos tiempos en los que se pone a prueba de qué estamos hechos. Tenemos confianza en nosotros mismos.

Y he de decir con orgullo que se comprueba, día a día, que somos como nuestra tierra, dúctiles, fértiles, consistentes. Creemos en La Rioja y somos fruto de la confianza que La Rioja transmite.

Hoy, en el Día de La Rioja, en el que reafirmamos nuestra esencia, en el que reflexionamos sobre nuestra presencia y en el que mostramos nuestras preferencias, es el momento más indicado del año para proponer un gran acuerdo que busque unificar valores, reafirmar principios, consensuar conductas, plantear acciones y moldear un futuro mejor para todos.

Y por ello, fruto de la confianza, propongo a todos los riojanos que sigamos creyendo en La Rioja como el fruto del esfuerzo compartido, para que juntos seamos capaces de proponer nuevos escenarios, de buscar nuevas soluciones, creando las condiciones necesarias para que la ilusión, la esperanza, la alegría, el realismo y la ausencia de temores hagan posible crear nuevas empresas, propiciar nuevos puestos de trabajo.
Porque si creemos en nosotros mismos y tenemos confianza, no habrá nada que esté fuera de nuestras posibilidades.

Propongo a todos los riojanos que continuemos imaginando una región en la que potenciar nuestras señas de identidad, la defensa de nuestras tradiciones, la conservación y mejora de nuestro patrimonio histórico, artístico y cultural, la modernización de nuestros pueblos, la reivindicación permanente de la capitalidad de la lengua española -qué mejor día y lugar para reiterarlo-, la apuesta inequívoca por el mundo del vino, con sus múltiples matices, con todo lo que encierra de nuestro carácter, de nuestra entrega, de nuestro amor por los detalles. Que sean sólidos pilares sobre los que asentar nuestro futuro, como lo seguirán siendo durante siglos los de este Monasterio de Yuso, que aglutina lo mejor de nosotros mismos.

Propongo a todos los riojanos que el reconocimiento público del valor de los emprendedores y de los trabajadores, de la importancia de los innovadores, de la trascendencia de los formadores, del liderazgo de los creadores, del ejemplo que cada jornada dan miles y miles de riojanos que arriesgan, que se esfuerzan, que trabajan, que quieren transformar la sociedad en la que viven. En fin, que todo ello sea la moneda de cambio habitual en nuestra sociedad, y no otras que nos han conducido a una quiebra de nuestro sistema de valores que ahora necesitamos recomponer sobre la necesaria base del consenso. Debemos incrementar la colaboración y aunar, más que nunca, el trabajo y el esfuerzo de todos en un mismo camino y con un mismo objetivo: que la crisis económica haga el menor daño posible a nuestra Comunidad y, sobre todo, que nos preparemos para estar en la mejor posición de salida cuando logremos superar esta situación.

Propongo a todos los riojanos que hoy, en el Día de La Rioja, renovemos nuestro pacto social con las profundas creencias que nos distinguen como pueblo. Porque hay mucha gente que no cree en nada porque tiene miedo a todo. Pero nosotros, los riojanos, sí creemos.

Y lo hacemos en el valor del trabajo bien hecho, en el compromiso con los que nos rodean, en el sacrificio y el esfuerzo diario para afrontar los avatares del destino, en la solidaridad con los que más lo necesitan, en el respeto por la naturaleza, en el diálogo y la palabra, en la fuerza de los hechos, en las maravillas de los sueños. Como el que tuvimos hace años cuando soñamos una tierra que hoy es una sólida realidad, La Rioja. Porque en eso sí podemos confiar. Sin lugar a la duda.

Porque creer posible algo es hacerlo cierto. Porque somos aquello en lo que creemos.

Propongo a todos los riojanos que dediquemos todos nuestros esfuerzos a lograr un gran objetivo: crear empleo. Porque es la base de la dignidad personal, porque es el pilar de las familias, porque cada nuevo empleo es un rayo de esperanza que incita a mejorar, a superarse, porque no hay nada comparable a la cara de una persona cuando le dicen que tiene un nuevo trabajo. Porque el trabajo transforma el talento en genio. Porque trabajar no es hacer lo que uno imaginaba, sino descubrir lo que uno tiene dentro.

Y yo estoy comprometido e ilusionado con mi trabajo: nada más y nada menos que representar a todos mis conciudadanos y luchar porque mi tierra sea cada día un poco mejor y los riojanos y riojanas sean un poco más felices.

Hacer felices a los demás es lo que distingue a los galardonados este año con la Medalla de La Rioja.

A la Cofradía del Santo de Santo Domingo de la Calzada. Una entidad que se ha hecho merecedora de este galardón por seguir el ejemplo de su santo fundador durante 900 años, convirtiéndose así en la cofradía asistencial más antigua de Europa.

Este año en el que se cumple el 900 aniversario de la muerte de Santo Domingo de la Calzada y de la fundación de la ciudad que lleva su nombre, un acontecimiento que ha sido reconocido por la Santa Sede como Año Jubilar, es un año de júbilo, de alegría, de celebración y, sobre todo, de reconocimiento a la labor callada y voluntaria de quienes, siguiendo el ejemplo del Santo, continuáis atendiendo desinteresadamente a los que peregrinan a Santiago de Compostela.

La caridad del Santo, su hospitalidad, su generosidad y su entrega perviven en vosotros, que habéis logrado hacer de la Cofradía una de las principales señas de identidad de la ciudad de Santo Domingo de la Calzada. Por el ejemplo que ello supone, con la concesión de esta Medalla queremos reconocer vuestra trayectoria y animaros a continuar por la senda de la solidaridad.

Porque de esta forma, igual que hace 900 años Domingo García tendía puentes y construía calzadas para facilitar el paso a los peregrinos, vuestra labor constante y callada ha hecho de vuestro Albergue el mejor de todo el Camino de Santiago, no sólo por sus recién inauguradas instalaciones –porque un edificio sin alma es sólo una construcción más-, sino porque sois capaces de llenar ese espacio con vuestro amor al Santo y vuestra entrega y dedicación para, al fin y al cabo, hacer felices a los que hacen el Camino.

Y la Medalla de La Rioja a la Cocina Económica de Logroño, una institución que cumple 115 años y que tan vinculada está a Logroño y a La Rioja. Desde que se fundara en 1894, muchos riojanos han prestado y siguen prestando su apoyo de forma desinteresada, altruista y en silencio, sin esperar nada a cambio. Precisamente estas actitudes hacen a la Cocina Económica y a las personas que colaboran, merecedoras de la distinción que hoy reciben.

La Cocina Económica se fundó para que no faltara alimento a ningún logroñés, pero que tampoco lo recibiera como limosna. Por este motivo, los usuarios tenían que aportar una cantidad simbólica por la comida. Además de mantener este servicio inicial, gracias a la labor asistencial integral que se lleva a cabo, en la actualidad cuenta con un centro de día para la inserción y atención a personas sin hogar, un piso para personas terminales de cáncer sin recursos y sin hogar, un centro de alojamiento nocturno, pisos de alojamiento alternativo, la guardería ‘Entre Puentes’ y una escuela de padres para familias desestructuradas.

Quiero destacar especialmente la entrega y dedicación de las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl, que gestionáis la Cocina Económica desde su fundación, vosotras siempre habéis estado y estáis ahí, siempre tenéis una sonrisa para aquellos que más lo necesitan y siempre desempeñáis esta tarea con entrega y dedicación ejemplares, haciendo la vida más fácil a quienes más difícil lo tienen, empleando vuestra vida en hacer más felices a los que menos tienen, luchando no un día, sino todos los días.

Como ha luchado nuestro Galardón de las Artes de este año, Pablo Sáinz Villegas, para convertirse en un músico reconocido internacionalmente, uno de los grandes guitarristas de nuestro tiempo, que se siente orgulloso de ser un embajador de La Rioja en el mundo.

Esto es La Rioja: una tierra de luchadores.

Un lugar para la esperanza, un destino para los emprendedores, un referente para los creadores, una región preparada para hacer frente a su destino, un pueblo que afronta el futuro con determinación, que sabe que en nuestras manos están las riendas de nuestro destino.

Por ello, por el futuro, por el porvenir, por la esperanza, por el fruto de la confianza, por el orgullo de ser riojano, gritad conmigo: ¡Viva La Rioja!