6 de diciembre de 2016
Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja

Delegado del Gobierno en La Rioja.

Presidenta del Parlamento de La Rioja.

Alcaldesa de Logroño.

Autoridades y condecorados.

Señoras y señores.

En un día como hoy, quiero expresar mi felicitación más sincera a cuantos habéis sido condecorados con la Orden de Isabel La Católica y del Mérito Civil, así como reivindicar la Constitución de 1978 como punto de encuentro de todos los españoles y abogar por fortalecer nuestras instituciones.

Decía Su Majestad el Rey Felipe VI en su discurso de proclamación, en junio de 2014, que "hoy, más que nunca, los ciudadanos demandan con toda razón que los principios morales y éticos inspiren –y la ejemplaridad presida– nuestra vida pública".

Cualquier sociedad necesita puntos de referencia para imitarlos y poder avanzar. Este acto que celebramos pone de relieve que tenemos un buen ejemplo de conducta entre los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y de la Policía Local, que actúan en La Rioja.

Por ello, al distinguiros hoy, no solo queremos reconocer en vosotros los "comportamientos extraordinarios de carácter civil" que habéis realizado, y los "servicios relevantes" prestados, en asuntos que han redundado en beneficio de nuestra región y, por tanto, de España.

También deseamos situaros como referente de las virtudes cívicas que han de guiarnos para lograr un mejor futuro colectivo para todos. Virtudes como el esfuerzo, el sacrificio o la entrega de la que hacéis gala, junto a vuestra capacidad, profesionalidad y vocación de servicio.

En resumen, tratamos de honrar, como os merecéis, a quienes trabajáis para proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades de los españoles y riojanos, así como para garantizar nuestra seguridad ciudadana. Y lo hacemos en una fecha llena de sentido para todos.

El 38º aniversario de nuestra Constitución nos permite reafirmarnos en los valores que la guían –como la unidad, la concordia o el pluralismo–, y, al mismo tiempo, reiterar que sigue siendo el mejor marco para afrontar un futuro común de libertad, progreso y bienestar.

La Constitución es un logro colectivo, que nos ha permitido garantizar la convivencia democrática, proteger los derechos y libertades de los españoles, consolidar un Estado de Derecho que asegura el imperio de la ley, y reconocer las nacionalidades y regiones que integran nuestra nación.

La Constitución es el punto de encuentro que une a todos los españoles. Y representa el gran pacto histórico alcanzado en la Transición, que alumbró una España unida y plural, donde conviven diferentes maneras de pensar y diversas formas de sentir.

España es hoy lo que el conjunto de los españoles queremos que sea, pues la Constitución es fruto del consenso. "Constitución y consenso, consenso y Constitución, van, pues, entrelazados de forma indisoluble", como dice el catedrático de ascendencia riojana Pedro González-Trevijano.

Por ello, al plantear una posible reforma de la Constitución para adaptarla a la realidad surgida por el paso del tiempo o perfeccionar las deficiencias del modelo territorial, habría que preservar el consenso constitucional de 1978, mediante un acuerdo igual o mayor que aquel.

La Constitución es de todos y para todos. Nuestro compromiso es defender la unidad de la nación en torno a la pluralidad y la solidaridad, fortalecer nuestras instituciones y mejorar el marco autonómico, ante el desafío planteado por quienes quieren que una parte de España deje de serlo.

Desde el diálogo y el respeto, dentro de la legalidad y del Estado de Derecho, podemos avanzar hacia un mejor entendimiento entre identidades y sentimientos, bajo la premisa de que todos los españoles somos libres e iguales en derechos y obligaciones.

Termino ya mis palabras, con el deseo de larga vida a los valores constitucionales. Valores como la unidad, la libertad, la igualdad o la solidaridad, que hoy ponemos en valor en este acto de imposición de condecoraciones, con motivo del 38º aniversario de la Constitución. Muchas gracias.