19 de abril de 2007

Sres. Representantes de Unidad Editorial,

Sr. Director de El Mundo, D. Pedro J. Ramírez,

Autoridades,

Galardonados:

Si el 9 de junio, muy próximamente, conmemoramos el Día de La Rioja en los monasterios de San Millán de la Cogolla, hoy se podría decir que celebramos el Día de los Riojanos. De los riojanos del mundo. De esos riojanos que, en sus respectivas actividades, han sido capaces de sobresalir hasta alcanzar una fama que trasciende más allá de los límites de la tierra que les vio nacer y en la cual sueñan día a día, para engrandecerla e impulsar su progreso.

Mi felicitación más sincera, por tanto, a Juan Antonio Pascual, Claudio García Turza y Pedro Manuel Cátedra. A Santiago Tabernero, José Antonio Oteo e Ignacio Quemada. Y mi felicitación también a la bodega-museo Ontañón.

Gracias a vosotros, La Rioja es hoy más universal, más conocida y reconocida internacionalmente. Gracias a vosotros, La Rioja es una tierra de vida y color (con licencia de Santiago Tabernero). Es una tierra fuertemente identificada con lo que son nuestras señas de identidad: el vino, la lengua y nuestra capacidad creadora. Es una tierra que tiene asegurado su futuro porque los riojanos, así lo demostráis vosotros, estamos muy empeñados en ello.

La cultura de una tierra, la cultura con mayúsculas, debe ser una cultura con vocación universal, pensada para estimular el diálogo y para facilitar el progreso colectivo, huyendo de la cerrazón narcisista y del atrincheramiento pueblerino. Para ello, debe actualizarse constantemente, adaptarse a los tiempos actuales para actualizar así, y al mismo tiempo, su verdadera razón de ser.

Eso es lo que habéis hecho todos y cada uno de vosotros: poner en valor el legado que recibimos de nuestros antepasados para que nuestra cultura siga siendo el principal referente de nuestras señas de identidad, pero también un elemento de progreso económico y social para La Rioja, y nuestra carta de presentación en un mundo globalizado en el que queremos seguir teniendo voz y voto.

Esta puesta al día permanente de nuestros tesoros identitarios nos permite decir con orgullo que, hoy más que nunca, es reconocido nuestro liderazgo en el mundo de la lengua española, del vino, de la creación artística y ahora también en el campo de la investigación biomédica.

José Antonio Pascual, Claudio García Turza y Pedro Manuel Cátedra son los continuadores naturales de esos monjes que escribieron el primer español en los monasterios de San Millán de la Cogolla. Monjes que, de vivir hoy, se sentirían privilegiados de poder desarrollar su labor filológica en un centro tan impresionante como es el Cilengua, recién inaugurado.

Santiago Tabernero es el heredero directo de esa saga de creadores iniciada por Gonzalo de Berceo que ha sido capaz de convertir la palabra, en este caso apoyada por la imagen, en una obra de arte para la comunicación, la reflexión y el deleite estético.

Ignacio Quemada y la bodega-museo Ontañón, por su parte, han recogido el legado de los grandes bodegueros riojanos para revalorizar la capacidad de generar riqueza que tienen nuestros vinos, apostando decididamente por el enoturismo: Ignacio aportando su genialidad en la creación de las arquitecturas del vino y Ontañón vinculando el vino y la cultura, en un maridaje muy atractivo para quienes nos visitan.

Y a José Antonio Oteo hay que agradecerle su extraordinaria calidad profesional, una calidad de la que se beneficiará el Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) para hacer de él lo que los riojanos pretendemos: que sea un referente, no sólo nacional, sino mundial en la generación de investigación propia. Y muy especialmente en el campo en el que él es una verdadera eminencia: en el de las enfermedades transmitidas por artrópodos vectores.

Detrás de los hoy galardonados, está el apoyo y el entusiasmo de los riojanos, y también el del Gobierno de La Rioja, que, de la mano de la iniciativa privada, estamos todos juntos apostando en una dirección de futuro para nuestra tierra. Por tanto, los premios que hoy se conceden tienen como destinatarios a todos y cada uno de los riojanos, que, desde un trabajo anónimo, están dotando a La Rioja del protagonismo del que hoy goza, con toda justicia, en el mundo.

Al inicio de mi intervención, he dicho que el 9 de junio celebramos el Día de La Rioja, el 25 aniversario de nuestro Estatuto de Autonomía. El acto de hoy se podría entender como un anticipo, reconociendo la labor de los que, día a día, dan lo mejor de sí mismos para que La Rioja sea lo que quiere ser.

Sin ellos, y sin muchos como ellos, estoy seguro de que el 9 de junio sólo conmemoraríamos una fecha. Gracias a ellos, y a muchos como ellos, celebraremos un sueño hecho realidad que se renueva día a día y que tiene como principal punto de apoyo la ambición sin límites de los riojanos.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA