18 de diciembre de 2003

Presidente de la Asociación Riojana de la Empresa Familiar,

Excmas. e Ilmas. Autoridades,

Presidentes de la Cámara de Comercio y de la FER,

Representantes de Embutidos Palacios,

Señoras y Señores:

Felicito, en primer lugar, a la Asociación Riojana de la Empresa Familiar por la instauración de este prestigioso galardón por lo que supone de reconocimiento y de estímulo a nuestros empresarios en su labor de creación de riqueza y de empleo para esta tierra.

Y, en segundo, alabo el buen criterio del jurado, que ha tenido a bien hacer destinatario de esta distinción, en su primera convocatoria, a una empresa que nos llena de orgullo a todos los riojanos por cuanto que ha divulgado el nombre de nuestra tierra y las bondades de sus productos más genuinos y artesanales por el mundo entero, incluso en Estados Unidos, un mercado tremendamente competitivo y donde, como todos sabemos, las restricciones son de una dimensión extraordinaria.

Embutidos Palacios simboliza el alma y el espíritu que alienta a toda empresa familiar. Como se honran en destacar sus actuales propietarios en su tarjeta de presentación, sus orígenes se remontan a una pequeña carnicería en Albelda de Iregua, que era regentada por sus padres, por Jaime y por Dolores. El siguiente paso fue la creación de una fábrica con una plantilla de seis empleados, entre los que figuraban los tres hermanos, un paso al que habrían de seguir otros muchos hasta llegar al momento en que nos hallamos, cuando Embutidos Palacios emplea a más de 200 personas, ha ampliado considerablemente sus instalaciones, sus cifras de negocio se han incrementado y ha sabido diversificar su producción sin olvidar ese concepto de calidad que ya se ha convertido en una de sus señas de identidad.

Al resumir su biografía de una forma tan esquematizada, podría llegarse a pensar que el camino hasta llegar adonde ha llegado ha sido sencillo. Y no es así. En esta trayectoria hay una gran dosis de riesgo y de esfuerzo. De horas robadas al descanso y de incertidumbres. No me cabe la menor duda.

Pero hay también un gran deseo por conseguir que el negocio familiar, el negocio de Jaime y de Dolores, fuera a más, se perpetuase en el tiempo.

Era el mejor homenaje que podían rendir a sus padres. Y para ello han puesto en juego, además de otros factores, su inteligencia e intuición.

Una inteligencia e intuición que debe servir de ejemplo al resto de los empresarios riojanos que decidan adentrarse en una aventura similar a la suya.

Una inteligencia y una intuición que dicen que, para ser competitivos y garantizar la supervivencia, consolidación y crecimiento de una empresa, hay que apostar decididamente por las nuevas tecnologías, por la calidad, por la esmerada atención a los clientes, por la diversificación de los mercados y de los productos, por la apertura al exterior y, finalmente, por la imagen de marca.

Son conceptos que todos nuestros empresarios, los empresarios riojanos, han interiorizado y han incorporado a la gestión de sus negocios, para lo que han contado en todo momento con el apoyo del Gobierno de La Rioja a través de la ADER, de sus programas y de sus líneas de ayuda.

En esta dirección es en la que debemos seguir avanzando para que nuestras pymes, base fundamental de nuestro tejido empresarial, continúen comportándose como generadoras de empleo y de riqueza, y contribuyendo a fortalecer nuestro Producto Interior Bruto.

Sé de las amenazas que planean sobre las empresas familiares. Sé de los riesgos que afrontan para garantizar su continuidad sucesoria. Sé de las trabas que han padecido. Y sé de las tentaciones a las que han tenido que resistir para continuar en la tierra que les vio nacer.

Pero las circunstancias, felizmente, han cambiado para bien. Ya no existen los agravios territoriales que hemos sufrido hasta tiempos recientes y que eran la principal causa de deslocalización de empresas. Y La Rioja, además, se precia de contar con uno de los mejores marcos normativos y fiscales para la creación y desarrollo de este tipo de empresas tras las últimas medidas adoptadas.

Se trata de herramientas que eran imprescindibles y con las que ya contamos.

Ahora es el momento de dar un nuevo paso adelante. De incorporar a la mujer en el cuerpo directivo de los negocios familiares. De formar a los jóvenes, llamados a suceder a sus padres. De adaptar estas empresas a los nuevos tiempos y a las nuevas exigencias de los mercados. Y de desarrollar políticas ágiles y audaces.

Es un desafío en el que el Gobierno estará, como hasta ahora, a vuestro lado.

Empresas como Embutidos Palacios nos demuestran que aceptar la apuesta merece la pena.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA