14 de mayo de 2004

Excmo. Sr. Consejero de Agricultura y Desarrollo Económico, D. Javier Erro,

Sr. Presidente de la FER, D. Julián Doménech,

Señoras y Señores,

Queridos amigos:

Quiero, en primer lugar, expresar mi más sincero agradecimiento a todos los que han participado en este encuentro que ahora clausuramos. A los expertos españoles y a aquellos que han llegado de otros países y que han hecho de éste el Foro más internacional de todos cuantos se han celebrado hasta la fecha.

Agradecerles que hayan convertido a La Rioja en la capital del vino. En el centro de atención del sector vitivinícola mundial.

Con su presencia, han testimoniado la admiración, el respeto y el interés que despierta La Rioja en el mundo. Y el afecto que concitan nuestra Denominación de Origen y nuestros vinos.

Una Denominación que es de las más antiguas de Europa y la única de España que luce el distintivo de Calificada; y unos vinos privilegiados. Privilegiados por la calidad y tipicidad de nuestras uvas, por el suelo y por el clima, pero, sobre todo, privilegiados por una tradición milenaria, transmitida generación tras generación, que los hace únicos, originales e irrepetibles.

Como han tenido ocasión de comprobar, en La Rioja el vino es más que una bebida, mucho más. El vino ha forjado nuestra personalidad, nuestra identidad colectiva y nuestro carácter. El vino es cultura, es garantía de la supervivencia de nuestros pueblos y paisajes y un atractivo turístico de primer orden. Decir Rioja es decir vino. Tanto es así que nuestra Comunidad y nuestros vinos comparten el mismo nombre.

Por ello, La Rioja se siente profundamente legitimada para organizar Foros como el que ahora clausuramos y que nos acreditan como una región generadora de opinión. La asistencia de tantos y tan cualificados expertos llegados de los principales países productores del mundo y las expectativas que este Foro ha despertado así lo atestiguan.

Se ha hablado de futuro, un futuro que, como se ha puesto de manifiesto, debe nacer de la necesaria convivencia de los dos modelos existentes y de una obligada colaboración y suma de esfuerzos en la búsqueda del objetivo común de incrementar el número de consumidores.

Este Foro Mundial del Vino nos ha permitido realizar un análisis de la actual situación del sector vitivinícola. Nos ha permitido conocer las mejores iniciativas que, tanto desde el punto de vista de la técnica y la tecnología, como desde el punto de vista del márketing y la gestión, son la vanguardia de las zonas más relevantes de la producción mundial del vino.

Esta ventana al sector nos proporciona aquellas ventajas competitivas que cada región, cada modelo o cada orientación vitivinícola persigue para acercarse desde la calidad a los consumidores de todos los países.

Hemos convertido el Foro en observatorio privilegiado de la evolución del sector. Pero de nada serviría si esta puesta en común no fuésemos capaces de articularla en iniciativas comunes para prestigiar, defender, convencer y motivar a los que ahora consumen vino con moderación o pueden ser en un futuro degustadores de este alimento natural.

Se precisa, por consiguiente, una estrategia coordinada, una estrategia participada, y además activa, de instituciones, empresas, productores y técnicos en un esfuerzo común para que el vino alcance, con el mismo interés que tiene en nuestras regiones, el reconocimiento y el lugar que le corresponde.

Decir que debemos tener una estrategia común es algo evidente. Decir que esa estrategia debe ser compartida por todos con el objetivo de buscar un mejor posicionamiento del vino también debe ser algo común a todos.

No se trata de buscar discrepancias entre los componentes de este sector. Se trata de buscar las ventajas competitivas que, permitiendo un desarrollo participado por todos, busque las respuestas que todas las regiones vitícolas queremos y necesitamos.

Se trata de que los organismos intergubernamentales participen y sean proactivos en la defensa de la calidad y la trasparencia hacia el consumidor, se trata de que los sectores entiendan la necesidad de mejorar de forma unánime la percepción que los consumidores deben tener sobre el vino.

Se trata de implicar claramente a las instituciones para que configuren normas y recursos que permitan una adecuada coordinación de intereses en defensa de la vitivinicultura.

Y en este orden de cosas no cabe duda de que tenemos ante nosotros un largo recorrido. Recorrido que centraré en esta ocasión en dos claros ejes de actuación. La Unión Europea debe tener un claro principio de qué es y qué representa la vitivinicultura comunitaria. Hablamos de economía, de desarrollo regional, de empleo, de empresa, de tradición, de cultura.

Pero hablamos también de preservar una de nuestras señas de identidad más claras. 6.000 años de historia. 6.000 años que han conformado nuestras regiones. "Donde acaba el vino termina la cultura y comienzan los dominios de los bárbaros". Esto decía Tácito en el siglo II d.c. y hoy podemos afirmar que en el siglo XXI esta cita mantiene intacta su veracidad.

Las regiones en Europa han sido y seguirán siendo la base de la construcción europea. Pensando en ello, es más necesario que nunca establecer las normativas precisas que, considerando la globalidad del sector, armonicen desde la coherencia los principios que defiendan su producción. Fiscalidad, carácter, medios y promoción son, seguro, algunos de ellos, que deben estar coordinados para que su efectividad sea más completa que hasta ahora.

El segundo eje, y entiendo que este Foro es el lugar adecuado para manifestarlo, debe pasar por convencer al resto de regiones productoras de la bondad de un modelo, pero sobre todo de sus ventajas. Reivindicamos, pero para compartirlo, un modelo que ofrece transparencia al consumidor, tipicidad para el producto y elementos de calidad que lo prestigian. Reivindicamos la defensa y por tanto el reconocimiento de la producción ligada a un territorio.

Más aún, la producción ligada al acervo cultural de generaciones de productores que quieren mantener una forma de entender el vino. Reivindicamos la ventaja competitiva que ninguna otra bebida puede ofrecer. Reivindicamos un reconocimiento explícito de las denominaciones e indicaciones geográficas como modelo útil de dirigirnos a los consumidores de todo el mundo, para trasladarles una mayor y sin duda mejor información de una bebida que, como se ha explicado estos días, en su composición lleva mucho de la tierra, del clima y de la mano del hombre que la ha producido.

Europa, se ha dicho, tiene mucho que enseñar al Nuevo Mundo; y los europeos tenemos cosas que aprender de los denominados países emergentes.

Esto no significa que los dos modelos tengamos que converger en una misma dirección, que los europeos debamos renunciar a nuestra especificidad, sustentada en la tradición y en el valor cultural de nuestros vinos, sino que existen fórmulas útiles para ambos.

Fórmulas que, como se ha explicado en el marco de este Foro, tienen encomendada la tarea prioritaria de ganarnos el favor de los consumidores, de prestar una mayor atención a los jóvenes, de ilusionar a los recién llegados al mundo del vino y a los que están a punto de dar ese paso.

Para ello, según se ha recalcado, es preciso optimizar nuestros vinos, mejorar la calidad de nuestras uvas, apostar decididamente por la investigación, por una investigación con aplicaciones reales y prácticas. Apostar por la introducción de la innovación tecnológica en nuestros métodos de elaboración. Apostar por una mayor diversificación de la oferta y por la adaptación de nuestros vinos a los nuevos gustos. Y apostar, finalmente, por el marketing y por estrategias competitivas más audaces y eficaces.

Se ha insistido en la idea de que en un mundo globalizado como el actual, cada vez más abierto y competitivo, de nada sirven las aventuras individuales, personalistas, que no hacen sino dispersar energías.

Por el contrario, se hace más necesario que nunca una planificación conjunta que no deje margen a la improvisación. En este sentido, hago mía la idea de que "planificar el futuro significa garantizarlo" y, en base a ello, reitero mi convencimiento de que es necesario elaborar un plan estratégico del sector vitivinícola europeo.

En esta línea, como Gobierno, hago el ofrecimiento de que La Rioja se convierta, a través de este Foro, en un observatorio permanente de la evolución del sector para adoptar las decisiones más convenientes en cada momento y para diseñar las mejores estrategias posibles a fin de garantizar un crecimiento sostenible y sostenido del sector.

Y es que La Rioja, como he señalado anteriormente y como ha quedado patente durante estos días, tiene capacidad para asumir ese papel. Y la tiene porque La Rioja siempre ha estado a la vanguardia de la modernidad, siendo referente para otras regiones. Siempre ha sido pionera. Ahora mismo, La Rioja está siendo pionera en lo que es la planificación, esa planificación tan necesaria a la que he hecho referencia antes.

Pionera porque ha sido la primera Denominación de España en agruparse en torno a una Interprofesional, una Interprofesional que es el mejor paradigma de consenso y la más elocuente y decidida apuesta de futuro. Una Interprofesional que cuenta con el respaldo y el ofrecimiento de absoluta colaboración por parte del Gobierno de La Rioja para hacer realidad el objetivo de que nuestros vinos, los vinos riojanos, sigan conservando el prestigio y la pujanza que actualmente poseen.

A nuestro favor tenemos todo lo que antes les he señalado: una Denominación de Origen admirada mundialmente, un clima, un suelo y unas variedades que convierten a nuestros vinos en unos vinos excelentes. Y, sobre todo, esa tradición milenaria que nos vincula a Europa y que no se puede copiar, sino, simplemente, admirar y aprender de ella.

Y a nuestro favor tenemos también la ilusión y el afán de superación de nuestros agricultores y bodegueros, su disposición a estrechar vínculos de colaboración con el exterior para ampliar el consumo de vino en el mundo y para garantizar la rentabilidad de este sector tan estratégico para tantos países.

Gracias a todo ello, a nuestro extraordinario patrimonio, a nuestros esfuerzos por optimizarlo constantemente y a nuestra actitud dialogante, abierta y constructiva, La Rioja es lo que actualmente es. Gracias a ello, La Rioja es, y quiere seguir siéndolo, líder en el mundo de la vitivinicultura. El éxito de este Foro indica que así será.

Por ello, gracias a todos los que han asistido a él y mi más sincera felicitación por sus aportaciones.

Un agradecimiento al que añado una invitación para los expertos llegados de otras Comunidades, de otros países. La invitación a que regresen La Rioja siempre que lo deseen, porque aquí está su casa. Les garantizo que les recibiremos con toda nuestra cordialidad, con esa cordialidad que sólo poseen los pueblos que aman el vino, el buen vino.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA