6 de octubre de 2008

Excmo. Sr. Consejero de Presidencia, D. Emilio del Río,

Padre D. José Ignacio Macua, Sr. D. José María Bañuelos, Sr. D. Ignacio Granado, Señoras y Señores, Queridos Amigos:

Es un verdadero placer asistir hoy al acto de clausura del 30 aniversario de las Aulas de Tercera Edad y comprobar que esta Universidad de mayores, ya veterana, como las personas a las que atiende, goza de una envidiable salud, de una vitalidad, de un dinamismo y de un optimismo que rejuvenecen día a día.

Quiero, por ello, expresar mi felicitación y agradecimiento a la Compañía de Jesús, por ser quien implantó esta iniciativa en Logroño, en La Rioja. A las entidades que han prestado su más decidido apoyo a las Aulas, entre las que se encuentra el Gobierno de La Rioja.

Agradecimiento también a las personas que han regalado su saber, de forma desinteresada, a nuestros mayores, entre ellos, José María Bañuelos, profesor de las Aulas desde su inicio, en 1978. Y agradecimiento, finalmente, al Padre Macua, quien ha trasladado a la filosofía de esta Universidad su enorme talla humana y cultural, su alegría y bondad, su cariño por los hombres y mujeres que han dado lo mejor de sí mismos a nuestra tierra y su inmenso amor por La Rioja, por sus costumbres, sus tradiciones y por su alma más íntima y verdadera.

Gracias a todos ellos, las Aulas de Tercera Edad son hoy en día lo que aspiraban a ser hace tres décadas: un espacio para la formación permanente de nuestros mayores, estimulando su creatividad y sus inquietudes culturales. Pero, muy especialmente, un espacio para la amistad, para disfrutar de la vejez en compañía, para huir de la soledad y del aislamiento, dos amenazas en la sociedad actual que se ciernen sobre nuestros mayores y que estas Aulas contribuyen a combatir de una manera decisiva.

Las Aulas de Tercera Edad son una feliz y ejemplar realidad en La Rioja por la que nos tenemos que felicitar todos. Si no existieran, habría que inventarlas de inmediato.

Estas Aulas que ahora cumplen su 30 aniversario nos están ayudando al Gobierno de La Rioja extraordinariamente a cumplir con una de nuestras principales prioridades: mantener activos a nuestros mayores, añadir vida a sus años, hacerles participar de la vida cotidiana, convencerles de que los necesitamos, de que son muy útiles para nosotros. Y aprovechar su sabiduría, su enorme sabiduría acumulada durante tantos años de vida, de trabajo y de esfuerzo, para que la transmitan a las nuevas generaciones y nos enriquezcan como personas y como riojanos comprometidos con el presente y el futuro de nuestra tierra.

En este punto, tengo que aplaudir tres iniciativas que desarrollan estas Aulas. En primer lugar, los certámenes literarios en prosa y verso. En segundo, los encuentros intergeneracionales. Y, por último, el Taller de Recuperación Etnográfica y Lingüística de La Rioja. Pues todas ellas están siendo decisivas para actualizar el rico acervo cultural de La Rioja, de nuestros pueblos, nuestro folclore, tradiciones y modos de hablar, para transmitirlo a los más jóvenes y asegurar así su pervivencia en el tiempo, consolidando nuestras señas de identidad.

Y es que ésta es la grandeza de esta Universidad: que las personas que aquí acuden son licenciados y doctores. Hombres y mujeres con el diploma de la vida debajo del brazo. Riojanos y riojanas que mantienen su entusiasmo por seguir aprendiendo, conociendo cosas nuevas, adaptándose a los tiempos actuales, pero que tienen mucho que enseñar. Enseñarnos a todos nosotros, a sus hijos y a sus nietos, que queriendo de verdad a La Rioja, luchando por ella con todo nuestro corazón, no hay crisis que se nos resista. Que ofreciendo lo mejor de nosotros mismos a nuestra tierra estaremos garantizando un futuro de prosperidad para todos nosotros.

Por ello, en el acto de hoy, quiero que mi felicitación y agradecimiento mayor vaya dirigido a ellos. A esos miles de riojanos y riojanas que durante estos 30 años han pasado por estas Aulas y a los que pasarán en el futuro. Pues sin ellos, La Rioja no sería lo que hoy es. Y sin ellos, estas Aulas de Tercera Edad no gozarían del aprecio, del cariño y de la admiración que despierta en todos nosotros.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja