5 de septiembre de 2007

Excelentísimo y Magnífico Sr. Rector de la Universidad de La Rioja,

Excmas. e Ilmas. Autoridades,

Miembros de la comunidad universitaria,

Amigos y Amigas:

Alguien dijo que "donde se quiere a los libros también se quiere a las personas". Y aquí, en La Rioja, donde el español recibió sus aguas bautismales, queremos a los libros y queremos a las personas, y muy especialmente a las personas que los escriben.

Queremos a nuestro paisano Gonzalo de Berceo, el iniciador de la fecunda saga de los creadores literarios en español. Y queremos, admiramos y apreciamos a uno de sus discípulos más aventajados: a Mario Vargas Llosa. A un escritor extraordinario, a un insigne fabulador que ha convertido la lengua española, la lengua de los monasterios de San Millán de la Cogolla, como un demiurgo de las letras que es, en un instrumento para el deleite de los sentidos, para el goce del espíritu, para la oxigenación del alma, para la comunicación humana y para la reflexión crítica y serena sobre el mundo que nos rodea.

La Rioja, tierra universal merced al español que hablamos más de 400 millones de personas en los cinco continentes, es desde hoy más universal gracias a Vargas Llosa, cuya figura se diluye en el mito literario que es, lo que dota de autoridad, de credibilidad y de poder de influencia a las causas que defiende. Causas a las que desde hoy añade una más, desde el cargo honorífico que simbólicamente le concedemos de embajador de esta gran patria de patrias que es el idioma.

La Rioja es más universal gracias a la generosa aceptación de Vargas Llosa del Doctorado Honoris Causa de la Universidad de La Rioja, reafirmando de esta forma no sólo su cariño hacia esta tierra, sino también su decisión de unir su voz a nuestra voz, a la voz de los riojanos, en la tarea de asentar en el imaginario colectivo el nombre de La Rioja como la tierra donde el español no sólo tuvo su cuna, sino también sus primeros y posteriores cuidados, su escuela y ahora su universidad: la Universidad de La Rioja. Una institución que, en sintonía con el Centro Internacional de Investigación de la Lengua (Cilengua), está llevando a cabo una meritoria tarea para investigar, conservar y divulgar el español en el mundo entero. Para que el español y la fama de La Rioja, de Suso y Yuso, llegue a tantos lugares como lo han hecho novelas tan memorables, tan irrepetibles, como 'La ciudad y los perros', 'La guerra del fin del mundo' o 'Conversación en La Catedral'.

Sería nuestro deseo, el deseo de los amantes del español, de la comunidad hispanohablante, de los riojanos, que, en el futuro, estos textos y los que todavía están por brotar de la prodigiosa pluma de Vargas Llosa se leyeran cada vez más directamente en español, sin esas traducciones que, como alguien expresó, no son sino ecos de la voz primera y verdadera.

Ese es el objetivo que nos alienta y en el que hemos encontrado un aliado de lujo en Mario Vargas Llosa, en su fabulosa talla como escritor, como pensador y como comunicador, cualidades por las que ha sido distinguido con los más altos premios y distinciones, a los que hoy suma uno más.

Por ello, en el momento de testimoniarle nuestro reconocimiento por su "contribución al desarrollo, perfeccionamiento y difusión de nuestra lengua y de la literatura en español" no sé si expresar mi felicitación en primer lugar a Mario Vargas Llosa o a la Universidad de La Rioja, y con ella a todos los riojanos, o variar el orden.

Sólo puedo confesar al Rector que no ha podido elegir mejor la persona y el momento, que no ha podido conmemorar de una forma más brillante el 15 aniversario de esta institución universitaria tan querida por los riojanos. Una institución por la que el Gobierno de La Rioja, y yo personalmente, desde que asumiéramos las transferencias, ha apostado decididamente, incrementando año tras año las inversiones, el presupuesto, para dotarla de medios, de infraestructuras, para fomentar en nuestra Universidad la investigación, para hacerla competitiva y atractiva, para convertirla en lo que hoy es: un motor de desarrollo absolutamente determinante para La Rioja, en el plano social, cultural, científico y económico.

Y por este acto conmemorativo, por su brillantez, felicito al Rector. Como felicito a Vargas Llosa por haber querido estar con nosotros en un momento tan especial, uniendo desde hoy su nombre y su fama al nombre y la fama de La Rioja.

O, mejor que uniendo, consolidando esa unión. Porque la vinculación afectiva entre ambos ya existía.

Existía, sin aún él presentirlo, cuando dio sus primeros pasos literarios en una lengua que había nacido a muchos kilómetros de su Perú natal.

Existía y se reforzó cuando probó su primer vino, un vino nupcial, en un pueblecito de los Desiertos de Chincha. Ese vino que aprendió a apreciar tanto que, sin él saberlo, se estaba enamorando, en la distancia, de La Rioja. Se estaba enamorando de nuestros vinos. Tan intensamente que, en 1996, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja le concedía el Premio Prestigio Rioja, lo que constituyó una extraordinaria oportunidad para disfrutar de sus palabras, siempre sabias e iluminadoras. Para escuchar de sus labios que "el vino es la bebida de la coexistencia, del diálogo, de la participación, de la celebración de la vida…"

Y para escucharle también decir que se sentía orgulloso de pisar La Rioja, por su condición de cuna del español. "A mí", decía Vargas Llosa, "me emociona profundamente estar en una tierra donde esta riquísima historia comenzó, una tierra que, sólo por ese hecho, es como la fuente de una patria común de todos los hispanohablantes".

Elogios a la tierra del vino y de la lengua, elogios a nuestras señas de identidad, elogios a La Rioja, en suma. Se los agradecí de veras cuando los pronunció y vuelvo a agradecerle su presencia ahora, con sus renovadas alabanzas, por cuanto con ellas vuelve a identificarse afectivamente con estos símbolos tan sagrados para los riojanos. Símbolos que al hacer suyos le convierten en un Hijo Adoptivo de La Rioja.

En algún momento, Vargas Llosa ha comentado que "un escritor no escoge sus temas, sino que son los temas los que le escogen".

Y así como él ha escogido La Rioja, por su lengua y por sus vinos, nosotros le hemos escogido a él.

Le hemos escogido por haber inventado mundos literarios nuevos para nosotros, mundos fascinantes y rebosantes de emoción, por habernos enseñado a soñar, a pensar y a querer. Por habernos enseñado a enamorarnos de la literatura y de la lengua. Por haber contribuido de una forma tan decisiva, desde las páginas de sus libros, a cimentar la gran patria común de los hispanohablantes y a extender la solidaridad entre nosotros. Una solidaridad que recientemente nos ha movilizado a los riojanos en ayuda a la patria de Vargas Llosa, del pueblo peruano, devastado por el terrible seísmo que le ha despojado de vidas y de haciendas.

Un pueblo, un país, Perú, que se ha convertido en los últimos años en el principal destino de los fondos de cooperación riojana. Y más concretamente Cajamarca, y Chota, con una destacada presencia de cooperantes riojanos, una región que yo tuve la oportunidad de visitar en 2005 y gozar de la hospitalidad de esos peruanos, del cuy con papas que me ofrecieron como el más suculento manjar dentro de su extrema humildad.

Los riojanos hemos escogido Perú y hemos escogido a Vargas Llosa. Lo hemos escogido por su capacidad de dotar de ética y estética a lo que escribe. Por ser un intelectual comprometido con la libertad y la democracia, con los derechos humanos y la dignidad de las personas, valores que ha defendido con especial ahínco en los momentos más difíciles en Latinoamérica.

Hemos escogido a Vargas Llosa por ser un militante de la rebelión pacífica contra el conformismo, como él mismo se definió en el discurso que, bajo el título 'La literatura es fuego', pronunció en Venezuela cuando se le concedió el Premio Rómulo Gallegos.

Y es que los riojanos, como Vargas Llosa, somos en esencia profundamente inconformistas, rebeldes. Nos rebelamos, como él, contra las injusticias, contra todo tipo de injusticias. Y hoy en día nos toca rebelarnos, sin tregua, contra los ataques que está sufriendo otra de nuestras señas de identidad: el vino, ese vino que, como expresó Vargas Llosa, es, al igual que la lengua, sinónimo de "coexistencia, de diálogo, de participación y de vida".

Si es verdad que alguien dejó escrito que "el escritor es un lujo en todas las sociedades", la Universidad de La Rioja cuenta desde hoy con un lujo en su cuadro de honor. Y también los riojanos. Un lujo en la defensa de nuestro idioma y de nuestros vinos. Un lujo en la defensa y proyección de La Rioja, una tierra que, como he dicho al principio de mi intervención, quiere a los libros y quiere a las personas. Una tierra que quiere a Mario Vargas Llosa como un riojano más.

Muchas gracias.

Pedro Sanz - Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja