La restauración minera: la restauración final

Revegetación / Reforestación

Criterios generales

El tipo de restauración vegetal que se plantee en cada caso tendrá que ser coherente tanto desde el punto de vista ecológico como paisajístico con el territorio y los usos previstos. Esto implica que normalmente deberá tratarse el terreno alterado con el aspecto y composición vegetal predominante lo más parecida posible a la existente antes de las obras o a la vegetación potencial.

Los tratamientos muy intensivos, más propios de jardinería, se reservarán para zonas urbanas o periurbanas; el resto de los tratamientos vegetales deberá integrarse adecuadamente en el medio alterado, lo que implica la utilización de especies autóctonas, adaptadas a las condiciones del medio en que se actúa, lo que facilitará el éxito de los tratamientos y al mismo tiempo reducirá los costes de mantenimiento.

La restauración vegetal debe tener presente objetivos ecológicos, paisajísticos (integración y ocultación de vistas poco estéticas) y de control de la erosión de las superficies desnudas generadas por las obras.

Selección de especies

Los principales factores que deben considerarse en la selección de las especies vegetales a utilizar en la restauración son:

a) Los condicionantes macroclimáticos, que influyen también en la definición de las labores necesarias de preparación previa a siembras y plantaciones, y en las posteriores necesidades de mantenimiento.

b) Las particularidades microclimáticas, como la exposición (el efecto solana/umbría).

c) Los usos del suelo circundante, de manera que sea efectiva la coherencia ecológica y paisajística.

d) La forma y la estructura geofísica prevista de las superficies a revegetar (pendiente, granulometría, pedregosidad-rocosidad, litología, etc.) que condicionarán el tipo de revegetación, la cantidad de material a utilizar, etc.

e) La concordancia con la vegetación circundante para no producir rupturas del paisaje (por ejemplo la no utilización de especies exóticas).

f) Adaptabilidad a las condiciones edafológicas del lugar, de manera que precisen pocos cuidados (rusticidad).

Todo ello ha de traducirse en la utilización de plantas y semillas de especies autóctonas de árboles, arbustos, matorrales y herbáceas (anuales o bianuales), que deben proceder de la misma zona o de zonas similares, según criterios biogeográficos, biológicos, de vegetación potencial y climática.

En la práctica el concepto de "planta autóctona" responderá a aquellas que se hallen en la zona en proporciones significativas con anterioridad a las obras, bien por tratarse de plantas pertenecientes a los ecosistemas locales, bien por tratarse de especies forestales cultivadas habitualmente en dicho punto.

Tratamientos vegetales (modelos)

Se recomienda que en los diferentes tratamientos que se consideren para cada zona se alternen especies de características complementarias: especies de hoja caediza y perenne, de crecimiento lento y de crecimiento rápido, gramíneas y leguminosas, rastreras, etc.

La utilización de golpes de árboles, bosquetes de árboles con matorral, setos en paisajes agrícolas, y otro tipo de diseños y composiciones específicas responderán a la integración con el entorno en cada caso concreto. Por ejemplo, en el caso del tratamiento de márgenes fluviales, tras la limpieza de residuos y labores de preparación del terreno que se estimen convenientes, se plantarán grupos de árboles y arbustos, dispuestos de forma semejante a la vegetación propia de las riberas.

Preparación de las superficies para la restauración vegetal


Para la restauración vegetal, primero se restablecerán los aspectos funcionales (morfología, condiciones del subsuelo, drenaje, cantidad y calidad del suelo) y seguidamente se procederá a la recuperación o reposición de la vegetación seleccionada. Dicha recuperación se podrá obtener mediante la aplicación de técnicas de siembra, hidrosiembra y plantación, que en casos especiales y específicos podrá basarse en técnicas complementarias de bioingeniería, relacionadas con la estabilización de superficies y con el control de la erosión, tales como:
  • Mantas y Redes orgánicas.
  • Estructuras de retención.
  • Geocélulas.
  • Georedes.
  • Gunitado ecológico.
  • Envejecimiento de roca.
  • Muros verdes.

Hidrosiembras y siembras


En principio, sería recomendable que todas las superficies llevaran un tratamiento de implantación de herbáceas (al menos en fajas siguiendo las curvas de nivel y entre las líneas de plantación) como primera fase en la protección del suelo.

Se utilizará preferentemente una mezcla de semillas de especies de rápido arraigo y otras autóctonas persistentes, que se automantengan en las condiciones ecológicas de la región.

En pendientes mayores de 20° (36%) el método de implantación será la hidrosiembra: aplicación mediante un chorro a presión de una mezcla en agua de semillas, abonos y otros componentes. En el resto de las superficies la técnica será la de siembra -en otoño o primavera- con máquina sembradora suspendida o arrastrada por un tractor agrícola. En función del estado del suelo se utilizarán siempre que sea posibles sistemas de siembra directa.

El tratamiento vegetal de taludes, especialmente en el caso de los terraplenes, se basará en la aportación de tierra vegetal y en la hidrosiembra con una mezcla de especies poco agresivas que se limiten a fijar el sustrato .protegiéndolo de la erosión inicial y enriqueciéndolo con materia orgánica, de manera que se cree un medio adecuado para la instalación de la flora espontánea del lugar.

Dichas mezclas deberán incluir una dosis suficientemente eficaz de semillas del tipo "estarter" y a ser posible no incorporará plantas de gran desarrollo en altura.

Se considerará preferible dar dos pasadas de hidrosiembra con dosificaciones más ligeras que una sola con fuerte carga. Por ejemplo, siembra inicial y repaso a los seis meses.

En vertederos y zonas llanas afectadas por obras civiles o terraplenes de escasa pendiente puede recurrirse a la siembra con sembradora agrícola de cereales. En terraplenes de menos de 2 metros de altura puede recurrirse incluso a la siembra manual, "a voleo", siempre que se haga en la época y condiciones adecuadas.

Plantaciones

Teniendo en cuenta el modelo de restauración seleccionado para cada zona, las labores de revegetación de las diferentes áreas de actuación ha de fundamentarse en criterios ecológicos y de integración paisajística, planteándose, la utilización de especies autóctonas propias de la vegetación natural o tradicional de la zona.

La plantación de ejemplares arbóreos y de matorral (especies arbustivas y subarbustivas) que formen una cubierta vegetal estable, en la que han de estar presentes el mayor número de estratos posible, además de servir para controlar la erosión y mejorar la integración paisajística supondrá una fuente de alimento y refugio para muchas aves y mamíferos. Además, los ejemplares podrán disponerse en mezcla y/o individualmente, así como formando setos a lo largo de vías de drenaje interiores, entre parcelas y caminos, alrededor de charcas que pudieran formarse en las partes más bajas y distribuido aleatoriamente entre los diferentes espacios de transición existentes.

El inventario ambiental proporciona los datos referentes a las especies vegetales convenientes para la selección y posterior implantación de las mismas. En todo caso, las características de los sustratos y el clima, a pesar de que puedan darse algunos riegos de mantenimiento durante los primeros años, condicionan notablemente la selección de especies.

Las labores concretas de plantación consistirán en la apertura de hoyos (de dimensiones adecuadas al tamaño del cepellón o al sistema radical de la planta), abonado ligero, enmienda orgánica (estiércol o similar), plantación de los ejemplares, rellenado de los hoyos con tierra vegetal, formación de alcorque, primer riego y, en su caso, instalación de vientos, tutores y protectores.

La distribución de las distintas especies tendrá en cuenta factores ecológicos como las zonas de impluvios (exportación de agua y nutrientes, tales como las divisorias de aguas), la cabecera de los taludes y las zonas de fuerte pendiente; zonas receptoras de escorrentía superficial como la base de los taludes y vaguadas; exposiciones de umbría o solana, etc.

Vista general de una explotación restaurada
Vista general de una explotación restaurada

Pendientes máximas para distintos usos del terreno
Pendientes máximas para distintos usos del terreno

Restauración de terreno mediante la creación de cultivo
Restauración de una explotación minera mediante cultivo


Árboles preparados para ser plantados
Árboles preparados para ser plantados

Hidrosiembra en La Rioja
Hidrosiembra

Hidrosiembra
Hidrosiembra

Plantación de árboles en una explotación de caliza
Plantación de ejemplares arbóreos en la restauración de los taludes de una explotación de caliza

 
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