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Titular Plena Edad Media

La Plena Edad Media

Las tierras de La Rioja son testigo a lo largo de los siglos X y XI de la política matrimonial de los reinos cristianos como un instrumento de cohesión y alianza entre ellos hasta quedar definitivamente en 1076 dentro del territorio del reino de Castilla como consecuencia directa de la herencia de Sancho III el Mayor de Navarra.

Y fue su nieto Alfonso VI de Castilla quien realmente desarrolló para esta parte del reino la política de modernización iniciada por su abuelo, mucho más necesaria en este momento porque su política militar le había llevado hasta la línea del Tajo con la reconquista de Toledo en 1085 y porque había que reforzar la retaguardia con la repoblación o recuperación de ciudades.

Esta modernización se basaba en la rapidez de comunicación interna y con el resto de Europa y en la seguridad jurídica para la población, como consecuencia directa del fenómeno de la peregrinación que desde mediados del siglo IX atraía a gentes de todo origen a Compostela.

Para ello los reyes construyeron caminos, puentes, hospederías y hospitales que dieran cobijo a los peregrinos. Y estas construcciones se hicieron con un estilo nuevo, el Románico, el primer estilo común europeo, ejecutado por maestros y cuadrillas itinerantes, que trabajaban allí donde les llamaran, e iban trayendo y llevando influencias de un lado a otro del Camino. Pero la difusión del estilo se hizo gracias a la reforma cluniacense de los monasterios que imponía la regla de San Benito basada en el trabajo y la oración y la obediencia directa al Papa. Entre los primeros monasterios en adherirse a esta reforma están los de San Millán de la Cogolla, San Martín de Albelda y Santa María la Real de Nájera, aunque de este primer románico poco queda en La Rioja y los ejemplos más antiguos conservados son la primera época de la catedral de Santo Domingo y el conjunto de iglesias rurales que llenan La Rioja Alta y dejaron algunos ejemplos en la Baja.

Pero por el Camino de Santiago también llegaron gentes con intención de quedarse, dedicadas al comercio y a la actividad artesanal, que recibieron el nombre genérico de francos. Estas gentes eran bien recibidas como instrumentos dinamizadores de la vida urbana pero su diversidad de origen hizo necesario dar a las ciudades fueros, es decir, cuerpos jurídicos que unificaran usos y costumbres, y con el tiempo un mismo fuero se fue concediendo a distintas poblaciones con el deseo de unificar el marco legal. En 1095 Alfonso VI concedió el fuero a Logroño y su texto se extendió a gran número de poblaciones de La Rioja y Álava, a la mayoría de las guipuzcoanas y a todas las vizcaínas.

Los fueros son la base de la vida administrativa y urbana que se desarrolla a partir del siglo XIII como algo distinto de la vida rural, reforzada con la concesión de mercados semanales y ferias anuales. Las villas se sienten seguras y comienzan a impulsar un urbanismo determinado de calles porticadas y plazas para facilitar el comercio y los talleres, protegidas por una muralla que también servía de refugio a las aldeas circundantes.

Evidentemente, el nuevo poder de las ciudades tiene que afrontar construcciones nuevas y muestras de su nuevo estatus, y para ello emplea un lenguaje nuevo, el Gótico, que las distingue de las generaciones anteriores y se convierte en el estilo de las ciudades, costeado por los habitantes, los gremios o los concejos.

De esta época son casi todas las poblaciones que han llegado a nuestros días. Se construyen las murallas de Briones, Haro, Cervera, Calahorra y Santo Domingo, y castillos vinculados a los nuevos señores, como los de Agoncillo, Leiva, Cuzcurrita y Sajazarra. También palacios o casas urbanas, y el callejero de Logroño es ejemplo de la organización urbana con nombres de calles como Carnicerías, Herrerías, Mercaderes, Plaza del Mercado...

Fragmento de arquería. Hospital de Peregrinos de San Juan de Acre. Navarrete. Hacia 1185.�

Fragmento de arquería.
Hospital de Peregrinos de San Juan de Acre.
Navarrete. Hacia 1185.




Jarra. Los Paletones, Cenicero. Siglos XI-XII�

Jarra. Los Paletones, Cenicero. Siglos XI-XII.



Cuchillo.
Cuchillo de hierro. Los Paletones,
Cenicero. Siglos XI-XII.
 
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