La normativa reguladora del aceite usado es muy exigente en cuanto a su producción y gestión:

    • Prohibe todo vertido de aceite usado , especialmente en:
      • aguas superficiales,
      • aguas subterráneas,
      • suelos y terrenos, en los sistemas de alcantarillado o evacuación de aguas residuales.
    • Prohibe su combustión incontrolada.
    • Obliga a su entrega a un gestor autorizado.
    • Obliga a almacenar el aceite usado en condiciones satisfactorias evitando las mezclas.
    • Obliga a disponer de instalaciones que permitan la conservación de los aceites usados hasta su recogida y gestión, y que sean accesibles a los vehículos encargados de efectuar tal recogida.
    • No sólo las empresas o autónomos están obligados a lo anterior, sino también las personas físicas en su actividad de consumo, especialmente los usuarios de vehículos.
La normativa reguladora establece un régimen sancionador que dependiendo de la infracción puede conllevar multas de hasta 1.200.000 euros.