El río Leza tiene su origen en las zonas más altas del Camero Viejo, donde se encuentran amplios bosques de hayas, pinares y tranquilos pastizales de montaña. Este valle alberga numerosos pueblos y aldeas bien conservadas y con un gran encanto, muestra de los numerosos pobladores con los que contó en épocas pasadas. El hombre habitó este valle desde la antigüedad, como así lo atestiguan los dólmenes existentes en Soto, Torre y San Román de Cameros. Uno de los elementos del paisaje lo constituyen las terrazas construidas a lo largo de los siglos para el cultivo de las escarpadas laderas, tónica habitual en toda la Reserva.