En el territorio que conforma la Reserva de la Biosfera de los valles del Leza, Jubera, Cidacos y Alhama existen numerosos núcleos de población que años atrás fueron quedando despoblados. Sus habitantes marcharon a otros lugares en busca de una vida más próspera, lejos de la dura vida rural de la sierra. Hoy las ruinas de pueblos como Turruncún, Garranzo, Velilla...y muchos otros son testigos pétreos de una vida pasada.