Laguna de Cameros

Las casas y calles de pueblos bien conservados de la Reserva constituyen en numerosas ocasiones un placer estético para el visitante.

La primera marca de identidad que encontramos en algunos valles de la Reserva es una tipología constructiva bien definida, por ello parece sensato mimarla, pues es el espacio de sus habitantes y la carta de presentación para quienes la visitan.

El estilo arquitectónico refleja no sólo el gusto estético sino también unos determinados valores, necesidades sociales o cuestiones prácticas, estrechamente relacionadas entre sí: la elección de los materiales, su puesta en obra y el uso al que esté destinado el edificio.

La arquitectura tradicional se construye directamente por los artesanos y utiliza los materiales disponibles en la zona. Así en las zonas serranas, la mayoría de sus pueblos son modelo de respeto constructivo a seguir, en ellos aparecen como materiales de construcción predominantes la madera, piedra, ladrillo antiguo tejar y barro (adobe), que combinados adecuadamente y con gusto dan lugar a la tipología constructiva con mayor personalidad y más atractiva de La Rioja: calles de piedra, grandes solanas orientadas al sur-suroeste, fachadas cuajadas de tiestos floridos, son fachadas a base de muros de piedra, madera, adobe y yeso, materiales autóctonos, arquitectura popular que desde antaño forma parte de la riqueza cultural y social de nuestra Reserva.

Santa Marina y sus tejados de pizarra, el Palacio del Marqués de Casatorre en Igea, la Casa Barco de Trevijano, el Hospital de Soto, el precioso casco urbano de San Román, fachadas y aleros de Laguna, empinadas calles con casonas de piedra en Ajamil… un gran número de individualidades que consiguen un conjunto variado y en algunos casos digno de admirar.