madera de abeto Douglas

[25 de agosto de 2014]

Un estudio de Cesefor evalúa la madera del abeto douglas procedente de plantaciones riojanas como muy apta para su uso en construcción

Esta especie, de gran potencial ecológico y económico, se localiza en las zonas del Alto Oja y Cárdenas y ocupa una superficie de unas 2.000 hectáreas

Un estudio concluido recientemente por el centro nacional de referencia de investigación en el sector forestal Cesefor ha puesto de manifiesto la gran viabilidad estructural de las masas de abeto douglas (Pseudotsuga menziesii) existentes en La Rioja. Este estudio ha sido financiado por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, a través de fondos europeos FEADER, y se ha llevado a cabo de manera simultánea en el País Vasco y Navarra.

Los ensayos realizados para completar el estudio han demostrado que la madera de esta especie desarrollada en La Rioja resulta muy apta para el uso en estructuras de construcción ya que se trata de una madera muy resistente, homogénea, estable, de fácil manejo y con unas características estéticas idóneas para el mercado.

En concreto, el abeto douglas analizado presenta una resistencia de C22, lo que la sitúa al mismo nivel de otras maderas apreciadas por el sector como el pino silvestre y el pino laricio. Esta clasificación hace que la madera de abeto douglas sea muy apropiada para su utilización en el sector de la construcción de acuerdo a las exigencias del Código Técnico de Edificación.

En el marco de un nuevo programa de investigación que está siendo financiado por la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja (ADER), y que se realiza con la colaboración de diversas industrias riojanas del sector de la madera y el mueble, se llevarán a cabo nuevos ensayos que demuestren una mayor resistencia de dicho material pudiendo alcanzar así una mayor clasificación estructural, llegando a la clase C27. También se están estudiando otros posibles usos de esta madera ya sea para embalaje, carpintería, tableros, etc.

Este tipo de trabajos son fundamentales para la industria de la madera, ya que exigencias como el Marcado CE, obligan a que los productos de madera con uso estructural tengan declaradas perfectamente sus propiedades mecánicas. El desarrollo de estos trabajos da como resultado una o dos clases resistentes para la especie estudiada, lo que permite a cualquier industria de la madera poder certificar la resistencia, implantarlo en su producto estructural, y competir con el resto de maderas europeas.

En la actualidad, La Rioja cuenta con unas 2.000 hectáreas de esta especie que ocupan principalmente zonas del Alto Oja y Cárdenas. Estas masas presentan un gran potencial de crecimiento al adaptarse muy bien al terreno por lo que pueden convertirse en una fuente sostenible de ingresos en zonas rurales además de proporcionar materia prima de calidad a la industria local de la madera.

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