La Rioja tiene una huella ecológica de 3´56 hectáreas por habitante.

Al comparar la huella ecológica de La Rioja con la capacidad de carga, que asciende a una cantidad de 1´54 hectáreas por habitante, comprobamos que La Rioja utiliza más tierra de la que tiene, ya que el déficit ecológico es de 2´02 hectáreas por habitante, lo que supone un déficit total de 536.193 hectáreas. Con todo ello llegamos a la conclusión de que la superficie apropiada para satisfacer las necesidades de los riojanos sería de 2´31 veces La Rioja, es decir más del doble del territorio que posee nuestra región.

La existencia de este déficit ecológico indica que el nivel de consumo de la Comunidad de La Rioja no puede satisfacerse con los recursos y capacidad de absorción de residuos de su propio territorio y, por tanto, que requiere de la apropiación de ecosistemas de fuera de sus fronteras (importando recursos naturales) o bien de superficies de las generaciones futuras (dejando el planeta más contaminado y con menos recursos).