El aumento de los niveles de ozono es motivo de inquietud por los efectos adversos que este compuesto ejerce sobre:

La salud humana: Sus efectos dependen más de la duración de la exposición que de las concentraciones máximas por hora.

  • Deterioro de la función pulmonar. Envejecimiento prematuro de los pulmones.
  • Irritación ocular, de nariz y garganta.
  • Malestar en las vías respiratorias y tos.
  • Mayor incidencia de ataques asmáticos y síntomas de disfunción respiratoria en asmáticos.
  • Cefaleas.
  • Alteración del sistema inmunológico.

Los materiales
: El ozono tiene efectos corrosivos sobre la pintura, los géneros textiles, los cauchos y los plásticos. No obstante, estos daños suelen ser limitados, bien porque sean materiales resistentes por haber sido tratados con medidas preventivas (incorporación de antioxidantes), o porque su vida útil es, en cualquier caso, bastante corta. En cambio, los monumentos de piedra y mármol así como las obras de arte pueden sufrir daños graves por la exposición prolongada al ozono.

Los ecosistemas: La exposición al ozono provoca daños foliares y pérdidas de producción en cultivos y algunos tipos de vegetación.
  • Síntomas en las hojas (partes decoloradas, pigmentadas o necrosadas).
  • Menor crecimiento de las hojas y otros órganos vegetales.
  • Menor rendimiento y calidad de las plantas individuales.
  • Menor rendimiento y calidad de cultivos y árboles.
  • Predisposición de las plantas a ataques mortales por plagas de insectos o enfermedades.