Las emisiones de SO2 muestran unas concentraciones estables tanto en valores medios anuales como en máximos , lo mismo ocurre con los niveles medios de Partículas. Si se presenta una ligera línea descendente en el medio urbano en cuanto a óxidos de nitrógeno procedente principalmente del tráfico, si bien el periodo estudiado no es lo suficientemente amplio como para considerar una mejora de la calidad del aire.
En cuanto al ozono, las subidas y bajadas de sus valores medios y máximos obedecen más al número de días soleados en periodo de primavera y verano y su temperatura, que en sí a la emisión de sus precursores. De hecho tanto las emisiones de óxidos de nitrógeno como de compuestos orgánicos volátiles muestra un descenso en el periodo de estudio.


Óxidos de azufre

El SO2 es un gas incoloro no inflamable . Presenta un olor fuerte e irritante para altas concentraciones (más de 8,5 mg/Nm3 ).
Su vida media en la atmósfera se estima en días, de modo que puede ser transportado hasta grandes distancias; es considerado uno de los principales responsables del fenómeno de la lluvia ácida.
Durante su proceso de oxidación en la atmósfera, este gas forma sulfatos, es decir, sales que pueden ser transportadas en el material particulado respirable (PM10) y que en presencia de humedad forman ácidos. Luego, estos ácidos son una parte importante del material particulado secundario o fino (PM2.5).
Tanto la exposición a sulfatos como a los ácidos derivados del SO2, es de extremo riesgo para la salud debido a que éstos ingresan directamente al sistema circulatorio humano a través de las vías respiratorias.
Se origina en la combustión de carburantes con un cierto contenido en azufre (carbón, fuel, gasóleos,...) en instalaciones de combustión de carbón y fuel, procesos industriales, tráfico de vehículos pesados, calefacciones de carbón y fuel, etc. También existen fuentes naturales de éste contaminante como las erupciones volcánicas.
Concentraciones altas de éste contaminante afecta al aparato respiratorio, agravan enfermedades respiratorias y cardiovasculares existentes; provoca irritación en los ojos . El dióxido de azufre se ha asociado a problemas de asma y bronquitis crónica, aumentando la morbilidad y mortalidad en personas mayores y niños.
Otros efectos preocupantes son la deposición húmeda o seca de los compuestos ácidos que origina sobre la cubierta vegetal y suelo así como sobre materiales de construcción (mármol, caliza,...)