LA MANCOMUNIDAD HACE LA FUERZA. LA LUCHA SEÑORIAL DE LAS SIETE VILLAS DEL ALTO NAJERILLA EN EL S. XV Y SU INSTITUCIÓN DE AUTOGOBIERNO

Autor: Manuel Sáinz Ochoa

Año publicación: 2014 – 516 p.

Colección: Nuestros Pueblos, nº 7

ISBN 978-84-9960-061-1

P.V.P.: 15 Euros

La práctica totalidad de los pueblos del alto Najerilla (Brieva, Canales, Mansilla, Ventrosa, Villavelayo y Viniegra de Abajo) constituyeron en el siglo XVI una mancomunidad de villas que alcanzó a tener una gran fortaleza institucional y una organización interna muy minuciosa. Construyeron una casa para albergar las reuniones de la mancomunidad –la célebre Casa de Islas, hoy oculta bajo el pantano de Mansilla-, se dotaron de funcionarios propios para su servicio y reglamentaron muy rigurosamente la representación de cada una de las villas en la junta general que tomaba decisiones sobre un amplísimo número de asuntos.

Decidía sobre la fiscalidad señorial, sobre las levas al ejército, sobre la clasificación de los ganados, sobre los precios que debían regir en el territorio... De manera que, en palabras de hoy, podríamos considerarla como un ente autonómico comarcal. Permaneció vigente hasta el año 1955 y a analizar todos los acuerdos que tomaron durante casi cuatro siglos se dedica la tercera parte del libro.

Pero lo que hace de ella una institución verdaderamente singular es que no nace para organizar el territorio, sino para resistir las pretensiones de los Ramírez de Arellano, señores de los Cameros. Los dos primeros reglamentos que le conocemos tienen un carácter claramente antiseñorial. De tal modo es así, que Viniegra de Arriba queda excluida de la mancomunidad –en contra de la lógica territorial- por el simple hecho de no pertenecer a la casa Arellano.

Este es el planteamiento que nos lleva a indagar en el contexto económico, social y político del territorio serrano en el siglo XVI, intentando encontrar en la situación histórica de ese tiempo las razones de la aparición de una institución tan poderosa. A describir la lucha antiseñorial, muy dura y muy violenta, que sostienen las villas contra los condes de Aguilar se dedica la parte segunda de la publicación. A la vez que a ofrecer una visión general de las relaciones de hostilidad o clientelismo de las grandes familias nobiliarias con intereses en La Rioja.

La fuerte unidad de las villas logró una victoria casi total en los tribunales, merced a la sentencia de la sala de las Mil Quinientas Doblas de julio del año 1500. Pero la reacción del conde fue la de reponer por la fuerza su derecho, con el apoyo y la connivencia de los Fernández de Velasco, Condestables de Castilla. Lo hizo con una violencia y una brutalidad que sólo puede explicarse por el ambiente de descontrol político que se vive en el reino en los breves años de Juana la Loca y Felipe de Borgoña.

Hasta después de la convulsión de los Comuneros, no vuelve restablecerse en la sierra un clima de normalidad que da paso a la constitución de la Mancomunidad. Sus primeros reglamentos son de 1555 y de 1584. Pero una institución tan desarrollada y con tan amplia autonomía de actuación sólo puede explicarse por la existencia previa de tradición comunal muy arraigada. La primera parte del libro se dedica a indagar qué indicios de esa costumbre comunitaria se conservan en la documentación y la epigrafía medievales.

El autor

MANUEL SAINZ OCHOA

Nacido en Cervera del Río Alhama. Se licenció en Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad de Barcelona y ejerció como profesor de Historia del Arte en la Escuela de Artes y Superior de Diseño de Logroño.

En 1983 abandonó la docencia al resultar elegido alcalde de Logroño, cargo que ejerció hasta 1995. Volvió entonces a la práctica de la enseñanza y obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados en Ciencias Humanas y Sociales en la Universidad de La Rioja defendiendo como tesina parte de esta obra. Como fruto de su afición investigadora ha publicado artículos sobre historia del arte y sobre historia de La Rioja en diversas revistas.

La mancomunidad hace la fuerza