26 de marzo de 2004

El Gobierno autonómico remitirá al Parlamento de La Rioja el Plan Director de Cooperación de La Rioja 2004-2008 para que sea aprobado definitivamente, una vez recibido el informe preceptivo del Consejo Regional de Cooperación y recogidas las sugerencias de las entidades representadas en este organismo: ONGs, grupos parlamentarios y municipios riojanos.

El Plan, que contempla una inversión de 10.426.549 euros, tiene como finalidad planificar un área en la que el Gobierno regional trabaja activamente desde 1995. La Rioja es una de las Comunidades Autónomas que más dinero destina por habitante a cooperación para el desarrollo y ha sido pionera en su regulación y en la articulación de los mecanismos de coordinación entre las Administraciones y el resto de agentes de cooperación.

La cooperación riojana, según los criterios que marca el Plan, estará centrada en mejorar la vida de las personas e integrará los recursos y capacidades de toda a sociedad riojana. Además, será una cooperación de calidad, transparente y que asumirá los compromisos de la sociedad internacional en la lucha contra la pobreza.

Todas las iniciativas que promueva la Comunidad de La Rioja en este área estarán basados en tres ejes: la erradicación de la pobreza, la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres y la sostenibilidad medioambiental.

El Plan fija los sectores prioritarios en los que se centrarán las actuaciones (educación, salud, infraestructuras productivas, infraestructuras básicas, desarrollo cívico y sensibilización) y señala las áreas geográficas preferentes, como son los países americanos con mayor índice de pobreza y con tradición de cooperación con La Rioja (El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Honduras, República Dominicana, Bolivia, Ecuador, Colombia y Argentina), los países en los que trabajen misioneros o cooperantes riojanos y aquellos en los que se encuentran emigrantes de nuestra región.

Los objetivos generales del Plan son mejorar el nivel de vida de las poblaciones, desarrollar su capacidad y autonomía, fortalecer las estructuras democráticas y crear una cultura solidaria.

Dicha solidaridad se extiende a la cooperación científico-técnica, económica-financiera, de ayuda humanitaria y de emergencia y de educación para el desarrollo. Todas estas medidas pretenden aumentar la sensibilización implicando al mayor número posible de entidades públicas y privadas y a todo tipo de colectivos.