28 de enero de 2005

El Gobierno regional ha aprobado hoy el Decreto que regulará las condiciones higiénico-sanitarias que deben cumplir las piscinas e instalaciones acuáticas de uso público en la Comunidad de La Rioja para proteger la salud de los riojanos y garantizar la seguridad de los ciudadanos cuando utilicen estas instalaciones.

Esta norma sustituye al Decreto 17/94, que establecía el régimen de piscinas de uso colectivo en nuestra Comunidad y se adapta tanto al nuevo concepto de la práctica del deporte, del ocio y de la salud como al avance que se ha producido desde 1994 en el diseño de las instalaciones dotadas de vasos -que han incorporando elementos, como chorros de agua, toboganes, etc-. Además, establece el control de la calidad sanitaria del agua y de su tratamiento, el régimen de autorización, vigilancia e inspección, y el régimen sancionador aplicable.

El Decreto indica cuáles deben ser las características del vaso (elemento construido que tenga por objeto albergar agua para el baño) y su entorno, y de los materiales adicionales, como trampolines, plataformas de salto, toboganes y otros elementos acuáticos. Asimismo, establece cuáles deben ser los servicios complementarios e instalaciones anexas, como que toda piscina deberá contar con vestuarios y aseos de uso exclusivo ubicados en locales cubiertos y suficientemente ventilados.

Respecto a la seguridad, las piscinas e instalaciones acuáticas de uso público deberán disponer, al menos, de un socorrista con formación en salvamento acuático, durante todo el tiempo de funcionamiento. El número de socorristas dependerá del aforo máximo y la visibilidad de los vasos, garantizando siempre la seguridad de los usuarios.

Ámbito de aplicación

Esta norma afectará a todas las piscinas e instalaciones acuáticas de uso público, independientemente de su titularidad, ubicadas en la Comunidad de La Rioja. Quedan, por tanto, excluidas del cumplimiento completo de este Decreto las piscinas de uso particular, las de titularidad privada y uso exclusivamente unifamiliar, las piscinas de baños termales con aguas mineromedicinales y las destinadas exclusivamente a usos terapéuticos. Sin perjuicio de que en éstas deban garantizarse también las adecuadas condiciones sanitarias del agua del vaso, de las instalaciones y la seguridad del usuario.

En el caso de piscinas de uso particular (por ejemplo, la de una comunidad de vecinos), el Decreto indica que deben cumplir algunos puntos referidos a las características generales del vaso y del entorno, tratamiento del agua, normas de régimen interno para los usuarios y servicios de salvamento acuático. En este último aspecto, las piscinas particulares deberán disponer de un número adecuado de flotadores, salvavidas o dispositivos, ubicados en lugares visibles y de fácil acceso.

Responsabilidad del titular

Por otra parte, el Decreto establece que es responsabilidad de los titulares de las piscinas el mantenimiento, el funcionamiento, la salubridad y seguridad, la revisión y el control de las mismas. De todos modos, concede un plazo de un año, a partir de la entrada en vigor de esta norma, para que todos los titulares de instalaciones acuáticas dispongan de un programa de mantenimiento higiénico-sanitario. También, los titulares de instalaciones ya existentes con anterioridad a la publicación de esta norma, deberán llevar a cabo las correcciones necesarias antes del 1 de junio de 2006, para adaptar sus instalaciones a las exigencias expresadas en el Decreto.