22 de noviembre de 2002

El Gobierno de La Rioja ha aprobado el Decreto por el que se aprueba el programa de actuación, las medidas agronómicas y el muestreo en las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos de origen agrario.

El objetivo de este programa se centra en reducir la contaminación de las aguas por los nitratos procedentes de la actividad agraria y prevenir nuevas contaminaciones, con el fin de potenciar la protección del Medio Ambiente e incrementar la calidad y la seguridad alimentarias.

El programa, que será revisado cada cuatro años, se aplicará en las zonas consideradas como vulnerables, según un estudio sobre la contaminación por nitratos realizado por Calidad Ambiental. Estas zonas son el tramo bajo del Zamaca y el último tramo del acuífero del aluvial del Oja (parajes de Cidamón, Gimileo, Ollauri, Rodezno y Zarratón) y un área del glacis de Aldeanueva de Ebro, que abarca términos de este último municipio y de Rincón de Soto. En la primera, se cultiva remolacha, patata, cereal grano, guisante verde, judía verde y bróculi, y, en la segunda, vid.

El plan de actuación elaborado por la Consejería de Agricultura regula el aporte de las dosis máximas de abonado nitrogenado en función del tipo de fertilizante, las fechas y los cultivos, y establece otras medidas complementarias para reducir la contaminación.

Estas medidas se centran en el cumplimiento obligatorio del código de buenas prácticas agrarias y en la prevención de los riesgos por filtraciones y escorrentías en los sistemas de riego, así como en la gestión de los residuos ganaderos y la utilización de estiércoles y purines como abono.

En líneas generales, la cantidad máxima de estiércol u otros fertilizantes orgánicos se ha establecido en 210 kilos de nitrógeno por hectárea y año durante los cuatro años de aplicación del programa, dado que es el primer programa que se aplica. A partir de ese año, la cantidad máxima se fijará en 170 kilos de nitrógeno por hectárea al año

El incumplimiento de las medidas previstas en el programa supondrá para los agricultores la pérdida de las ayudas agroambientales y la reducción o eliminación de cualquier otra ayuda relacionada con la actividad agraria.

Para la correcta aplicación de este plan, se prevé realizar campañas de divulgación entre los agricultores de las medidas previstas y de las necesidades de agua de los cultivos; promocionar el análisis de suelos, aguas, material vegetal y estiércoles; divulgar las alternativas en la gestión de residuos ganaderos, y fomentar la implantación de la Agricultura Ecológica y la Producción Integrada.

Entre las actuaciones de seguimiento y control de la aplicación del plan, se incluye la elaboración de controles anuales de la calidad de las aguas por parte de las Consejerías de Medio Ambiente y de Agricultura; realizar una cartografía de suelos, y elaborar un programa de abonado y otro de riego, así como realizar rotaciones de cultivos para aprovechar los residuos de nitrógenos procedentes de cultivos anteriores.