19 de septiembre de 2000

El Gobierno de La Rioja ha aprobado esta mañana un Decreto que establece el régimen de ayudas para fomentar las inversiones forestales en explotaciones agrarias que serán gestionadas por la Consejería de Turismo y Medio Ambiente. El presupuesto de estas subvenciones para el periodo 2000-2006, 3.000 millones de pesetas, será financiado de forma conjunta por la Unión Europea (50%), por el MAPA (25%) y por el Gobierno de La Rioja, que aportará otro 25%, unos 750 millones de pesetas.

El Decreto establece 4 tipos distintos de ayudas: gastos de forestación; prima de mantenimiento, que se podrá conceder durante los cinco primeros años; prima compensatoria, que durará 20 años a partir del inicio de la plantación y obras complementarias a la reforestación.

Podrán beneficiarse de estas subvenciones los titulares de explotaciones agrarias individuales o agrupaciones formadas como mínimo por cinco titulares que pretendan realizar en común las siguientes actividades forestales: plantación forestal en la superficie agraria, mantenimiento y gestión de la misma, prevención y extinción de incendios, limpiezas, podas, fertilizaciones y tratamientos contra enfermedades y plagas, y cualquier otra inversión de naturaleza forestal.

Las superficies agrarias objeto de estas ayudas serán las que forman parte de la renta del titular y sean susceptibles de forestación, como las ocupadas por cultivos herbáceos, cultivos leñosos, barbechos, huertos familiares, prados naturales, pastizales o monte abierto y dehesas.

Con la publicación de este Decreto, el Gobierno de La Rioja da continuidad a una ayuda cuyo objetivo es compensar a los agricultores que pueden verse afectados por una posible reducción de rentas a causa de la reforma de las organizaciones comunes de mercado, puesto que la forestación de tierras agrarias supone una alternativa de renta para quienes se vean afectados por el cambio de uso del suelo agrícola excedentario.

Esta medida -complementaria a la política comunitaria - ha demostrado ya su eficacia en la lucha contra la erosión y contribuirá a reducir, a medio y largo plazo, el déficit de recursos selvícolas, y a conservar y mejorar la biodiversidad.

El fomento de este tipo de inversiones conseguirá, además, una restauración forestal adecuada a cada ecosistema; la reducción del efecto invernadero; la corrección de los problemas de erosión y desertización en algunas zonas, así como la conservación y mejora de los suelos, de la flora, la fauna y las aguas. En definitiva, una gestión del espacio natural compatible con el equilibrio del medio ambiente, que favorecerá el desarrollo de ecosistemas forestales beneficiosos para la agricultura.