1 de septiembre de 2000

El Gobierno de La Rioja ha dado el visto bueno al Decreto que aprueba el reglamento regulador de la identificación de los animales de compañía en la Comunidad Autónoma que entrará en vigor el 1 de octubre. Este Decreto obliga a identificar todos los perros y gatos de La Rioja mediante la colocación de un "transpónder" -microchip- que cumpla la norma ISO 11784. Además, se crea el Registro de Identificación de Animales de Compañía (RIAC), en el que figurará el código del microchip y los datos del animal y del propietario, y el Registro de Códigos de Identificación (RCI), con los códigos de los microchip existentes en La Rioja y el nombre del veterinario al que se le asignan dichos microchips o que los haya adquirido. La implantación de este sistema de identificación permitirá exigir responsabilidades a los propietarios en el caso de accidentes de tráfico, mordeduras, abandonos o incumplimiento de la legalidad vigente en la materia, así como posibilitar la recuperación de animales perdidos o robados y establecer censos fiables.

En cuanto al proceso de identificación, los veterinarios colaboradores se encargarán de colocar el microchip en el lado izquierdo del cuello del animal o en la zona de la cruz entre los hombros, y de recabar los datos que se añadirán, posteriormente, al RIAC. Estos datos, que el veterinario remitirá al citado registro antes de 15 días, se refieren al sistema de identificación -código asignado, zona de aplicación...-; al animal -nombre, especie, raza, sexo, mes y año de nacimiento-; al propietario -nombre y apellidos, domicilio, domicilio donde radica el animal, DNI o CIF, teléfono y firma-, y al propio veterinario -número de colegiado, fecha del marcaje, firma- Asimismo, los veterinarios que adquieran "transpónder" comunicarán los códigos a la Consejería de Agricultura, en un plazo máximo de 15 días, con el fin de incluirlos en el RCI, y la identificación de la empresa comercializadora.

Los propietarios de animales de compañía deberán identificar a los perros y gatos en un plazo máximo de tres meses desde su nacimiento y a la vez que se censan en el Ayuntamiento. En el caso de los animales que hayan nacido antes de la entrada en vigor del decreto, se habilita un plazo de 12 meses para identificarlos, mientras que los propietarios de aquellos ya identificados cuentan con 90 días desde la publicación de la normativa para rellenar la ficha, con un veterinario colaborador, y remitirla al Registro de Identificación de Animales de Compañía.

En el caso de cambio de propiedad de un animal, el antiguo propietario se pondrá en contacto con el RIAC en el plazo máximo de un mes y el nuevo propietario deberá, también en un mes, inscribir el animal en el registro, que conservará el código ya asignado. El propietario también está obligado a comunicar al RIAC la muerte de un perro o un gato en el plazo de un mes, o su desaparición en un plazo máximo de cuatro días.

La información de los códigos se recuperará mediante lectores, de los que dispondrá el personal de las Direcciones Generales de Agricultura, Ganadería e Industrias Agroalimentarias; Salud, y Medio Natural; del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, y de la Policía Local de los municipios que lo soliciten. Precisamente, estos organismos podrán acceder a los datos existentes en el Registro de Identificación de Animales de Compañía, al igual que los ayuntamientos que lo soliciten. Estos últimos recibirán cada año una relación de los animales inscritos en su municipio. Los ciudadanos podrán disponer de esta información si sufren daños por parte de un animal con el fin de exigir responsabilidades al propietario. Para ello, deberán justificar el perjuicio y dirigirse al personal que dispone de lectores.

En el Decreto se establecen, además, las infracciones leves, con sanciones de 10.000 a 50.000 pesetas, y las infracciones graves, con multas de 50.001 a 250.000 pesetas. Entre las leves se encuentra la no comunicación de la muerte o desaparición de un animal, o el cambio de titularidad por parte del nuevo propietario. Las infracciones graves de los propietarios se centran en la no identificación de los perros y los gatos y las de los veterinarios, en el uso de sistemas de identificación no regulados, el empleo de códigos no asignados o distintos a los adquiridos, la no identificación de la empresa comercializadora y la no remisión del documento de identificación de animales al RIAC.

La nueva normativa también prevé la identificación de perros y gatos procedentes de otras comunidades autónomas y cuyos propietarios trasladen su residencia temporal o definitivamente a La Rioja, así como los requisitos de los veterinarios colaboradores.