4 de noviembre de 2011

El consejero de Salud y Servicios Sociales, José Ignacio Nieto, ha presentado hoy el programa de familias de acogida de menores del Gobierno de La Rioja, que trabaja con familias que de forma voluntaria y temporal se hacen cargo de menores que por una razón u otra han tenido que ser apartados de su familia. En la actualidad, el programa cuenta con la colaboración de 133 familias y presta su servicio a 128 niños.

Según ha explicado el consejero, que ha estado acompañado durante la presentación por la directora general de Política Social, María Martín, el objetivo del Gobierno riojano con este programa es garantizar por encima de todo el bienestar de los menores en cada una de las fases del proceso de acogida. En este sentido, el Ejecutivo riojano cuenta con un servicio de atención especializada que se activa una vez que se decide que el menor sea acogido por una familia y que centra su labor en el apoyo y asesoramiento a todas las partes implicadas: menores, familias acogedoras y familias de origen.Las familias de acogida son la primera línea de actuación de la Consejería a la hora de ofrecer este servicio a menores procedentes de hogares desestructurados. En este sentido, los Servicios Sociales del Gobierno de La Rioja tienen dos líneas de actuación diferentes: una para familias de acogida extensas y otra para familias de acogida ajenas, ya que según explica José Ignacio Nieto, "las circunstancias y problemas que se dan en cada situación son diferentes por lo tanto la forma de abordarlos también debe ser diferente".

Familias acogedoras extensas Las familias acogedoras extensas están formadas por personas de la propia familia del menor y son la opción de preferencia del Gobierno de La Rioja. Siempre que sea posible y de acuerdo con el interés del menor, las familias acogedoras extensas ofrecen una mejor integración del menor en su medio familiar y social y evitan situaciones de desarraigo que perjudiquen su desarrollo integral, ha indicado Nieto. En la actualidad, las familias acogedoras extensas son 112 y se hacen cargo de 118 niños.

Para ellas, la Consejería ofrece formación en grupos reducidos que permite a los acogedores tomar conciencia de lo que supone el acogimiento y sus dificultades. La formación se realiza a través de tres o cuatro sesiones. Una vez iniciado el acogimiento, tanto los menores, como los acogedores y los miembros de la familia de origen reciben de forma individualizada asistencia psicológica y psiquiátrica, así como apoyo, consejo y acompañamiento en momentos puntuales.

Los acogedores deben participar en sesiones informativas mensuales que se celebran en grupo. En este caso, las sesiones diferencian a los acogedores de niños más pequeños y a los acogedores de preadolescentes, ya que los problemas y conflictos que surgen son diferentes. En estas sesiones, profesionales y expertos en cada materia abordan temas como el consumo de drogas, la sexualidad y las nuevas tecnologías, o cuestiones y dudas legales sobre la acogida.

Existen también grupos de menores, dirigidos por psicólogos y formados en función de la capacidad, manera de ser, o edad de cada uno de ellos. En las reuniones, los menores tienen la oportunidad de reflexionar sobre su vida y compartirla con niños que atraviesan situaciones similares, lo que les ayuda a entender y asimilar sus propias circunstancias. Si los niños presentan otro tipo de trastornos o problemas como nivel bajo de comprensión, coeficiente intelectual bajo, trastorno por déficit de atención hiperactividad, etc., reciben tratamiento paralelo a todas estas actividades.

Fomentar el acogimiento en familias ajenas Las familias acogedoras ajenas están formadas por personas ajenas al entorno habitual o familiar del niño. En la actualidad, el Gobierno de La Rioja cuenta con la colaboración de 21 familias ajenas que dan acogida a 10 menores. Aunque actualmente existen más familias que menores con necesidades, tanto el desarrollo de la Ley del Menor, como la propia dinámica del servicio autonómico, indican la necesidad de fomentar al máximo la creación de una bolsa de familias dispuestas a acoger a alguno de estos menores, con el fin de dar la respuesta más adecuada a cada uno de ellos que necesitan el servicio.

En este sentido, la Consejería de Salud y Servicios Sociales trabaja en la mejora de las condiciones de acceso, así como en la ayuda de carácter psicológico, jurídico y también laboral, que puede ofrecer a estas familias, a fin que el acogimiento del menor se pueda dar en las mejores condiciones posibles.

Estas familias se ofrecen de forma voluntaria como acogedoras y reciben un curso formativo especial, en el que se evalúa la motivación y capacidad de los candidatos para acoger a menores. Con todo ello, se emite un informe que puede ser favorable o no a la acogida. Si es favorable, se activa entonces el plan de seguimiento que tiene una duración de seis meses. El programa incluye la celebración de actividades de ocio y tiempo libre en grupo, que a veces se centran en los menores y otras veces incluyen a los acogedores. Esto permite observan en un ambiente distendido la interacción familiar y afectiva que existe entre ambas partes y la capacidad de relación del menor con otros menores.

Todo ello va acompañado de la atención individualizada que recibe un menor cuando necesita tratamiento o atención especial ante un determinado problema escolar, afectivo o de la índole que sea.

El trabajo de los Servicios Sociales del Gobierno de La Rioja implica además una evaluación y seguimiento de la situación y el estado psicológico de los integrantes de la familia biológica. Con esa información se emite un informe que indique la idoneidad o no de que la menor vuelva a su casa. Para ello, se tienen también en cuenta las expectativas y preferencias del/a menor, si es mayor de 12 años, así como una visión de su futuro a largo plazo. Si finalmente el menor vuelve con su familia de origen, los Servicios Sociales del Gobierno de La Rioja ayudan a la familia acogedora a aceptar la nueva situación, seguir queriendo y apoyando a la/el menor.

No debe confundirse este proceso con el correspondiente a la adopción, ya que en ningún caso, el tiempo de acogida realizado por la familia supone ningún tipo de ventaja para iniciar el proceso de adopción que evidentemente tiene unos tiempos y unos trámites totalmente diferentes.