16 de diciembre de 2010

La Consejería de Salud del Gobierno de La Rioja ha desarrollado una campaña divulgativa basada en paneles informativos y otras actividades, con el objetivo de informar a los jóvenes mayores de 15 años sobre el consumo de la cocaína, el mercado mundial de su comercio y su impacto económico, sanitario y social. La campaña se enmarca en una iniciativa del Plan Nacional sobre Drogas, que se realiza en colaboración de las Comunidades Autónomas.
Para ello, Salud ha organizado una exposición que va a permanecer exhibida en el Centro Cultural Ibercaja de Portales, desde hoy hasta el 10 de enero. La muestra, que será visitada por alumnos de diferentes centros educativos de La Rioja, consta de diez paneles y una guía de actividades que pueden solicitar centros educativos u otras instituciones para instalar la exposición en sus dependencias.
Además de la exposición, Salud ha realizado previamente, a través del Servicio de Drogodependencias, una actividad de formación, a lo largo de una jornada de trabajo, a técnicos de prevención de drogodependencias municipales y profesionales relacionados con la juventud en La Rioja.
Informar sobre las consecuencias del consumo de la cocaína
La campaña pretende informar sobre las consecuencias en la salud del consumo de cocaína, retrasar el inicio del consumo de esta droga o reducir los riesgos, en el caso de que ya se haya iniciado. Se trata, también, de promover una actitud crítica hacia el negocio de la cocaína y su impacto en la sociedad, explicando aspectos como las condiciones de su fabricación o el recorrido de la cocaína hasta llegar a España.
Los paneles, que son enrollables de 200x85 centímetros montados en estructuras individuales de soporte, tratan diferentes temas relacionados con la cocaína, haciendo un paralelismo con otras situaciones más cotidianas y generales sin relación con las drogas. Los paneles abordan la explicación de la campaña, las condiciones de fabricación, el recorrido de la cocaína y sus consecuencias, la supuesta normalidad del consumo, la presión social para consumirla, el riesgo de adicción, el desequilibrio emocional, la agresividad o impulsividad, la conducción bajo sus efectos y dónde pedir ayuda.


Las actividades vienen descritas en una guía dirigida a los educadores, monitores, y otras personas que trabajan con jóvenes y en la que se proponen diferentes actividades para trabajar en grupo, tanto con jóvenes que supuestamente no están en contacto con la cocaína, como con jóvenes con experiencia de consumo o que se relacionan con consumidores. Con respecto a las actividades, se propone a los educadores explicar las repercusiones que pueden tener en países productores el uso de cocaína en los países ricos, propiciando una actitud crítica y la reflexión sobre ciertos negocios. También se buscan maneras de rechazar una invitación a consumir cocaína y se explica la importancia de defender las propias convicciones.
Otra de las actividades cuestiona la idea de que consumir drogas no afecta sólo a quien consume y se enseña a aprender a protegerse ante situaciones conflictivas relacionadas con el consumo.
Los alumnos mayores de 15 años dispondrán, a petición de los centros educativos, de sesiones específicas en las que se trabajará el programa con una mayor profundidad y de una manera amena y divertida.