1 de marzo de 2011

La Consejera de Servicios Sociales, Sagrario Loza, ha presentado el Programa de atención integral a menores expuestos a violencia de género que tiene como objetivo reducir los daños producidos y evitar los efectos perniciosos de la violencia de género en los menores expuestos a ella, así como dotarles de herramientas de apoyo psicosocial y educativo que les permita enfrentarse al fenómeno de la violencia y eliminar el riesgo de reproducir este tipo de conductas en un futuro.

Este programa se dirige a menores entre 6 y 17 años residentes en la Comunidad Autónoma de La Rioja, que, tras haber convivido en un ambiente de violencia de género, viven actualmente separados/as físicamente del agresor. Para poder participar en dicho programa garantizando la intervención psicoeducativa tanto para el/la menor como para su progenitora y que se consigan los resultados esperados, se han determinado tres criterios de inclusión; que la madre y el/la menor se hayan separado físicamente del agresor, que el/la menor tenga entre 6 y 17 años y que la valoración inicial indique que, por sus características y entorno, podría beneficiarse del programa.

La Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género subraya la prioridad de la incorporación de los/las menores al concepto de víctima en su exposición de motivos, al destacar que "las situaciones de violencia sobre la mujer afectan también a los menores que se encuentran dentro del entorno familiar, víctimas directas o indirectas de esta violencia". A estos efectos, el artículo 19.5 de dicho texto normativo establece que los servicios sociales deberán contar con personal específicamente formado para atender a los menores, con el fin de prevenir y evitar de forma eficaz las situaciones que puedan comportar daños psíquicos y físicos.

La exposición a la violencia de género puede producir en los menores que la padezcan daños indirectos, como educación deficitaria, estrés materno o irritabilidad de los padres, pero también efectos directos, como pueden ser alteraciones emocionales, estrés postraumático, conducta agresiva, lesiones o incluso resultado de muerte. Todos estos daños se manifiestan en síntomas físicos, cognitivos, conductuales y sociales, que además pueden desembocar en que los menores padezcan a medio-largo plazo problemas crónicos de conducta y psicológicos, e incluso a la transmisión intergeneracional de la violencia, reproduciéndose de manera cíclica las conductas violentas, si no son tratados de manera adecuada.

Objetivos concretos del programa

Paliar los síntomas emocionales, de comportamiento, sociales y cognitivos de estos/as menores es uno de los objetivos del programa, que también destaca la importancia de la ruptura con la transmisión intergeneracional de la violencia de género posibilitando una vinculación positiva hacia la madre; así como la posibilidad de derivar al y la menor a otros servicios, ya sean sanitarios, sociales o educativos.

Descripción del programa

El programa de atención integral a menores expuestos a violencia de género se desarrolla en el Centro Asesor de la Mujer y está estructurado en 10 sesiones de entre 1 y 2 horas de duración con la intervención de un psicólogo y una educadora social. En cada sesión se trabaja con una metodología y se utilizan herramientas y dinámicas diseñadas para lograr los objetivos que se han planteado. Las sesiones pueden ser individuales y/o grupales, participando las madres y sus hijas/os.

Efectos de la violencia de género en menores

Según los expertos en esta materia, los efectos a menores a corto plazo se traducen en la pérdida del sentimiento de invulnerabilidad y efectos negativos sobre los sentimientos de merecimiento y la creencia de ser querido/a y atendido/a. La transmisión intergeneracional de la violencia centra el efecto a largo plazo en el menor.

Efectos clasificados atendiendo a la edad o etapa evolutiva

• Preescolar: irritabilidad excesiva, regresión en el lenguaje y en el control de esfínteres, problemas de sueño, ansiedad de separación, dificultades de desarrollo de la autoconfianza, así como síntomas de estrés postraumático.

• Escolar: síntomas de ansiedad, depresión, conducta agresiva, estrés postraumático, dificultades para dormir, concentrarse y para afrontar las peculiaridades de su entorno. Sus actitudes, competencia social y su funcionamiento se ven afectados y tienen mayor riesgo de sufrir fracaso escolar, cometer actos vandálicos a medida que crecen y abusar de sustancias.

• Adolescencia: se presentan con mayores índices de implicación en actos delictivos y se tiende a justificar el uso de la violencia en las relaciones amorosas.