16 de febrero de 2016

El director general de Cultura y Turismo, Eduardo Rodríguez Osés, junto con la coordinadora general de la Fundación San Millán de la Cogolla, Almudena Martínez, ha presentado los Monasterios de la Cogolla como ejemplo de bien que pertenece a la Lista de Patrimonio Mundial en el que conviven cultura, religiosidad y turismo en perfecta sintonía. En este encuentro también ha participado, Mariola Andonegui, coordinadora del programa Emilianensis de la Fundación San Millán.

El director general de Cultura ha hecho esta presentación en el primer encuentro consultivo de carácter temático que se celebra hasta el 18 de febrero en la sede de la UNESCO en París y que versa sobre la gestión sostenible de los bienes incluidos en la Lista de Patrimonio Mundial que poseen valores de interés religioso.El objetivo de este primer encuentro es seleccionar una serie de ejemplos significativos para la preparación de un estudio que sirva de orientación en la gestión de estos lugares y cuyas experiencias sirvan de guía de un modo amplio. Los ejemplos seleccionados en España han sido los Monasterios de San Millán de la Cogolla y la Catedral de Sevilla.

Existe una gran variedad de bienes Patrimonio Mundial de interés religioso representativos de muchas y diferentes culturas y tradiciones en todo el mundo. Aproximadamente el veinte por ciento de los bienes inscritos en esta lista tienen valores religiosos o espirituales. Estos bienes constituyen, por tanto, una de las categorías más numerosas en la Lista de Patrimonio Mundial.Este estudio temático se centrará en esta categoría de bienes para entender mejor la naturaleza de estos lugares e identificar los principales retos a los que se enfrentan en su gestión, como bienes en los que su valor patrimonial coexiste con su uso como lugares religiosos.

San Millán

San Millán ha sido seleccionado como ejemplo de Bien Patrimonio Mundial en el que conviven religiosidad, turismo y cultura en perfecta sintonía. Hay que recordar que precisamente los monasterios emilianenses y su entorno fueron inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO porque representan un testimonio excepcional de la introducción del monacato cristiano en el siglo VI y de su pervivencia continuada hasta la actualidad y, porque, además, el lugar tiene una destacada importancia asociativa por ser el lugar en el que surgieron las primeras manifestaciones escritas de la lengua española.El éxito de la candidatura fue el resultado de muchos años de estrecha colaboración entre la Orden de Agustinos Recoletos y el Gobierno de La Rioja en la protección y difusión de este conjunto patrimonial. Colaboración que se ha mantenido y reforzado a raíz de la declaración.

El Gobierno de La Rioja creó en 1998 la Fundación San Millán de la Cogolla, con la finalidad de asumir la nueva responsabilidad adquirida con la Declaración de la Unesco en relación a la conservación y difusión de los Monasterios de San Millán de Suso y de Yuso y al estudio y difusión de la Lengua Española.La Fundación San Millán de la Cogolla, a través de su patronato, actúa como agente de cohesión de todas las instituciones, asociaciones, empresas y particulares comprometidos con la conservación, protección y difusión de este lugar y de los valores a él asociados, a nivel nacional e internacional.Desde su creación la Fundación ha trabajado en la recuperación y en la gestión de este conjunto patrimonial, para mantener su valor espiritual y cultural y para promover su conocimiento. En este sentido, hay que destacar el Desarrollo del Plan Director de los Monasterios que supuso la restauración de los dos monasterios, la restauración y digitalización de los fondos de la Biblioteca Monástica, la gestión de las visitas turísticas (más de 100 000 visitantes al año) el desarrollo del programa de Educación Patrimonial Emilianensis o descubre los Monasterios de La Rioja, destinado a escolares, familias y a la comunidad local.

Además, con la vocación de convertirse en modelo y referente para otros monasterios en la gestión sostenible del patrimonio de significado religioso, la Fundación San Millán ha ampliado su programa de educación patrimonial a la abadía de Cañas, donde nueve monjas mantienen, con serias dificultades, la espiritualidad cisterciense y el patrimonio cultural a ella asociada.

Pero también, en la creación de un festival de artes escénicas San Millán, escenario vivo, con el fin de acercar a los habitantes del valle y a los turistas diversas representaciones artísticas, que han tenido lugar en diversos espacios del Monasterio de Yuso. No hay duda de que este tipo de manifestaciones culturales poseen un gran valor de congregación y de generar encuentros en el entorno en el que surgen.En todos estos proyectos se ha conseguido la implicación y financiación de otras instituciones públicas, como la Unión Europea a través de los Fondos FEDER y LEADER y el Ministerio de Cultura español; el patrocinio de empresas privadas y de particulares, así como la participación de la comunidad local a través del Ayuntamiento, de la escuela y de las asociaciones y cofradías.Pero si Suso y Yuso han sido y son centros religiosos y turísticos, también han sido y son centros culturales de primer orden, y en ello ha sido fundamental también el papel de los Agustinos Recoletos, guardianes y custodios de Yuso.

Así, desde las propias instancias de Yuso se sigue trabajando en pro de la cultura. Atrás quedaron los esforzados amanuenses y sus anotaciones aclaratorias en romance. Hoy, más de mil años después, los soportes y los métodos han cambiado, pero no el impulso intelectual que impregnó la conciencia de aquellos monjes, que buscaban el conocimiento y su difusión.

Hoy se sigue con este objetivo desde el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua), creado por la Fundación San Millán hace diez años en el espacio conocido como "Ala del Cura" del propio monasterio y gracias a cuya labor la llama originaria del antiguo escritorio sigue hoy más viva que nunca.