3 de noviembre de 2010

Puede decirse que el ahorro bruto es una de las magnitudes económicas más importantes. Definido como la diferencia entre las rentas disponibles en un espacio económico y lo que se consume en dicho espacio, se convierte en la principal fuente de financiación para las inversiones en las que se tiene que fundamentar el crecimiento económico y el aumento del futuro empleo.

2009 fue un año de crisis profunda en toda España, lo que provocó cambios importantes en el comportamiento de los tres sectores institucionales en relación con el ahorro bruto que, en su conjunto, continuó perdiendo importancia en relación con la renta. Las administraciones públicas registraron un ahorro negativo, también vieron reducirse su cuota de ahorro las sociedades y empresas mientras que, por el contrario, fueron las familias las que hicieron un esfuerzo muy importante de contención del gasto.

Refiriéndonos a La Rioja –puntualiza Pablo Alcaide, Director Gabinete de Estadística Regional de FUNCAS, en el nº 218 de Cuadernos de Información Económica-, el comportamiento ahorro fue mejor que el registrado en el conjunto de España. En 2009, el ahorro bruto riojano alcanzó la cuota del 21,88 por 100 de su renta interior bruta. Esta cifra pudo lograrse gracias al ahorro familiar riojano que supuso el 18,25 por 100 frente al 14,04 por 100 registrado en la media de España.

En términos de renta familiar bruta disponible, la cuota de ahorro familiar de La Rioja registró en 2009 el 24,23 por 100, con una ganancia de casi seis puntos porcentuales sobre el año anterior frente al 19,49 por 100 registrado en la media española.

El ahorro de las administraciones públicas, aunque también en La Rioja alcanzó un signo negativo registró una cuota menos importante, alcanzando el -3,03 por 100 de la renta interior bruta frente al -4,57 por 100 computado para la media española.

Por último, hay que destacar que en relación con el ahorro familiar bruto en términos por habitante, excluyendo las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, La Rioja se coloca como la primera comunidad autónoma y provincia, al registrar en 2009 los 4.849 euros por habitante, frente a los 3.384 euros por habitante correspondientes a la media española.