2 de diciembre de 2010

Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias han entregado hoy en La Rioja los Premios Estatales al Voluntariado Social a personas que "humanizan la vida diaria" y ejemplifican el "mejor afán de servicio". Con este acto han puesto el broche final al XIII Congreso Estatal del Voluntariado celebrado en Logroño los días 30 de noviembre y 1 y 2 de diciembre.

El Príncipe D. Felipe ha considerado un "honor y placer" el poder ser ellos quienes hayan entregado este año en La Rioja los Premios Estatales al Voluntariado Social a personas que ejemplifican el "mejor afán de servicio asumiendo ideales y alcanzando metas que contribuyen a humanizar la vida diaria". Asimismo, han destacado la acción social como "como una práctica necesaria que satisface tanto al que la ofrece como al que la recibe".

Estos galardones, que son otorgados anualmente por resolución de la Secretaria General de Política Social y Consumo del Ministerio de Sanidad y Política Social, reconocen públicamente la labor desempeñada por aquellas personas o entidades que realizan actividades vinculadas a la promoción del voluntariado. Se concede un premio en la modalidad individual, dirigido a las personas físicas y otro en la modalidad colectiva, dirigido a las personas jurídicas.

En la modalidad individual se ha otorgado el Premio Estatal a Antonio Hernández Hernández por su dedicación a los más jóvenes con problemas de drogodependencia. Este reconocimiento destaca su empeño e ilusión, durante más de 20 años, en ayudar a cualquier persona que lo necesite convirtiéndose en el estandarte de Proyecto Hombre en las Islas Canarias.

El Premio Especial ha recaído en Domingo de Guzmán Álvarez Ruiz de Viñaspre, por toda una vida dedicada a la realización de acciones solidarias y altruistas en favor de las personas más desfavorecidas de la sociedad riojana. Fundó en 1999 la Asociación "Osteoporosis Rioja" promoviendo la mejora de la calidad de vida de los pacientes que sufren esta enfermedad. Durante su presidencia de la "Cocina Económica de Logroño" se habilitó un piso para enfermos de cáncer en fase terminal sin recursos que ofrece alojamiento alternativo a personas en situación de riesgo de exclusión social. Ha impulsado y formado la Federación Riojana de Voluntariado con el objetivo de promover, concienciar y formar el voluntariado en los servicios sociales que demanda la sociedad actual.

También se ha entregado una Mención Honorífica a Dª Ana Medina Rusillo, por ser una voluntaria joven con una disponibilidad absoluta, comprometida con Cruz Roja España, entidad a la que apoya de forma voluntaria. En ella se combinan, por un lado, la propia superación personal debido a su enfermedad, espina bífida, con la dimensión voluntaria de ayuda a los demás, por lo que un ejemplo para todas las personas y en especial para las que tienen importantes hándicaps personales.

En la modalidad colectiva ha sido destacada con el Premio Estatal la Asociación "CON UN PIE FUERA" (CUPIF), entidad que a lo largo de más de 10 años ha desarrollado una importante labor en la prevención de la delincuencia, reinserción sociolaboral y rehabilitación psicológica de los reclusos y exreclusos.

El Premio Especial ha sido entregado a la Asociación Cultural Norte Joven que desde hace 25 años promueve y desarrolla un programa de voluntariado como una alternativa de formación para adolescentes y jóvenes con dificultades escolares, basado en la capacitación profesional y en la adquisición de conocimientos instrumentales y culturales que faciliten su inserción laboral y social.

Mención Honorífica ha recibido la Fundación Síndrome de Down de Madrid. Esta entidad viene desarrollando una amplia gama de servicios y programas dirigidos a la integración familiar, escolar y social de personas con síndrome de Down y con discapacidad intelectual. Con esta finalidad ha asumido el reto de ofrecer todos los apoyos necesarios para que personas con discapacidad intelectual puedan realizar acciones de voluntariado. Es un proyecto ejemplar y pionero que ofrece un apoyo sistemático y estructurado al voluntariado de personas con discapacidad. Tiene un claro efecto multiplicador, en primer lugar, en los jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y, en segundo lugar, en las familias que observan cómo sus familiares pueden ayudar a otras personas que lo necesitan. Presenta una serie de elementos de alto valor en personas receptoras de acciones de voluntariado, al ser realizado por personas con discapacidad y supone un esfuerzo en la generación de nuevos espacios integradores y de participación social.