30 de marzo de 2010

El Presidente de la Comunidad de La Rioja, Pedro Sanz, ha visitado hoy en Pradejón la empresa de cultivo de champiñón GARPER, una iniciativa puesta en marcha por la familia Garatea, en la que se han invertido aproximadamente 4 millones de euros y que cuentan con ayudas del Gobierno regional por valor de 900.000 euros.

Pedro Sanz ha destacado el importante papel que juegan este tipo de iniciativas como impulsoras de la actividad agraria en nuestra región, además de crear empleo y general riqueza para el propio sector y para la actividad económica riojana.

Instalaciones GARPER es una sociedad formada por los hermanos Garatea Pérez, Tamara, de 25 años; Iván, de 23 años, y Óscar, de 20 años, quienes han apostado por implantar novedosos sistemas de control ambiental y recogida del hampiñón, para satisfacer la calidad que exige el mercado, y realizar una importante inversión a pesar de la crisis económica.

Instalaciones GARPER cuenta con 18 salas de cultivo construidas sobre una parcela de 11.000 metros cuadrados (5.000 construidos). En las instalaciones, que están totalmente climatizadas, destacan el tratamiento del compost, con llenado a granel mediante máquina automática que combina este compost y la tierra de cobertura.

En cada sala, de 402 metros cuadrados, están instaladas dos filas de estanterías con cinco alturas en las que se aplican los riegos automáticos y los seguimientos informáticos de las condiciones del pabellón, como la humedad y la temperatura, entre otras condiciones ambientales. Una vez pasados los ciclos de recogida, el vaciado del compost es automático, con esterilización y preparación para su posterior utilización en la agricultura, ya que no contiene plásticos ni gravilla.

Los propietarios calculan que serán necesarios entre 20 y 25 operarios para trabajar en esta planta, en la que se producirán más de millón y medio de kilos de champiñón para su comercialización en fresco.

La idea de modernizar estas instalaciones surgió de la necesidad de ampliar los cultivos que la familia tenía hasta el momento. Esta necesidad de espacio, unida a la constante renovación del sector champiñonero regional y las ayudas disponibles por la modernización de explotaciones y primera instalación, propiciaron la extensión de la producción y la inquietud por implantar los avances tecnológicos en el cultivo del champión.