21 de marzo de 2011

El Presidente de la Comunidad de La Rioja, Pedro Sanz, ha visitado en Enciso las obras de la segunda fase del parque de paleoaventura ‘El Barranco Perdido’ y las del Centro de Interpretación de la Reserva de la Biosfera de los valles del Leza, Jubera, Cidacos y Alhama.

El parque de paleoaventura ‘El Barranco Perdido’ abrirá su segunda temporada el próximo 16 de abril con nuevas instalaciones y mayor oferta de actividades de paleontología y de aventura. La segunda fase de este complejo de ocio paleontológico contará con la reproducción de tres grandes yacimientos de huellas riojanos al aire libre y con el denominado ‘laboratorio del tiempo’ que permitirá al público más joven descifrar los restos encontrados en los yacimientos.

Las nuevas dependencias forman parte de la ‘estación paleontológica’, ubicada en la zona más baja del parque y que acogerá los siguientes talleres de paleontólogos:

-‘Laboratorio del tiempo’:
El primer nivel cuenta con una sala polivalente donde se equipa a los grupos participantes como paleontólogos y se proyecta un audiovisual sobre el manejo de las herramientas. En el segundo nivel se analizan los hallazgos del yacimiento y se estudian sus significados. Es un espacio caracterizado como lugar de trabajo con un servidor central que permite analizar la información captada con los escáneres, mesas modulares y demás equipos que permiten interpretar todos los datos

-‘Colina de los fósiles’
Área ubicada en la montaña donde se reproducen tres grandes yacimientos de icnitas al aire libre. Los visitantes, dotados con herramientas, exploran los yacimientos para localizar huellas y fotografíar los hallazgos con escáneres para poder trabajar con ellos en el ‘laboratorio del tiempo’.

‘El Barranco Perdido’ contará también con zona de multiaventura y con la ‘colina encantada’ para los recorridos de aventura en las zonas más remotas del parque. En el área de multiaventura, destinada a actividades deportivas, se podrá disfrutar de espacio de entrenamiento, puentes tibetanos y un circuito de aventura con puentes, pasarelas, redes y obstáculos de paso.

En las áreas más altas del recinto se ubica la ‘colina encantada’ que concentra los recorridos de aventuras; las pruebas de orientación con reconocimiento de estratos geológicos, flora y fauna, y las pruebas de habilidad como tiro con arco, y rutas de senderismo.

Además, el parque de paleoaventura contará en su segunda temporada con restaurante self-service con capacidad para 300 personas.

Instalaciones existentes
La nueva oferta de ‘El Barranco Perdido’ se une a las instalaciones ya existentes en el recinto:

- Edificio de acceso: La planta superior cuenta con una exposición sobre el parque y sala de proyección con un audiovisual en tres dimensiones sobre el entorno del parque, la naturaleza de los saurios y la formación de icnitas. La planta baja, de entrada libre y dotada con juegos e interactivos digitales, se ha concebido como zona de acercamiento al mundo de los dinosaurios con las herramientas utilizadas por los científicos y cuenta con un almacén de paleontología.

- Plaza de los saurios-anfiteatro: Principal espacio abierto del parque, que acoge actividades de cuentacuentos sobre dinosaurios, lecturas dramatizadas o teatralizadas, títeres, mitos y leyendas.

- Playa cretácica y colina de los saurios: Área de instalaciones acuáticas y recreativas formada por:
• Piscinas de paleontología submarina
• Colina de los saurios: Cuenta con rocódromo (pista tematizada de escalada con distintos niveles), rompecabezas del paleontólogo (juego de reconstrucción de un esqueleto de iguanadón), eco de los saurios (área de instrumentos musicales tematizados), pozas y cascadas (pista de agua que simula un río y en la que los niños buscan fósiles entre los guijarros) y geiseres (surtidores de agua con los que los niños pueden refrescarse)


Balance positivo de la primera temporada
‘El Barranco Perdido’ se inauguró el 16 de julio de 2010 y en su primera temporada, que se prolongó hasta el 12 de octubre, recibió 12.148 visitantes, por lo que se ha convertido en un relevante recurso turístico para La Rioja Baja.

Situado junto al casco urbano de Enciso, frente al puente sobre el río Cidacos, es un espacio temático de aventura y diversión al aire libre de 14.000 metros cuadrados con el que el Gobierno riojano pretende convertir el rico patrimonio paleoicnológico de La Rioja en un relevante recurso turístico y favorecer el desarrollo económico de la zona.

El parque está diseñado como un yacimiento paleontológico que permite a los visitantes transformarse en paleontólogos y buscar fósiles y restos óseos en una excavación abierta; identificar y clasificar los hallazgos o ayudar a reconstruir esqueletos.

Centro de Interpretación de la Reserva de la Biosfera
El Presidente de la Comunidad de La Rioja ha visitado también las obras del Centro de Interpretación de la Reserva de la Biosfera de los valles del Leza, Jubera, Cidacos y Alhama, situado en las proximidades del parque de paleoaventura ‘El Barranco Perdido’.

En este centro de interpretación el visitante podrá conocer, experimentar y participar de forma interactiva de los distintos valores de este espacio natural, en el que ocupará un lugar destacado el rico patrimonio paleontológico de la zona.

El edificio, de tres plantas, cuenta con aula, sala de reuniones y sala de exposiciones y usos múltiples y se destinará a centro de exposiciones, aula ambiental y espacio de divulgación de los valores y actuaciones en la Reserva. La primera planta se dedicará los recursos paleontológicos presentes en la Reserva, mientras que la planta semisótano albergará una exposición sobre los valores de la Reserva de la Biosfera de La Rioja, especialmente sobre sus características geológicas e hidrogeológicas, y la relación entre el paisaje actual y la acción del hombre.

El Centro de Interpretación de la Reserva de la Biosfera dispone de calefacción de biomasa en una apuesta del Gobierno de La Rioja por las energías renovables dentro de la estrategia de lucha contra el cambio climático.

La Reserva de la Biosfera de los valles del Leza, Jubera, Cidacos y Alhama se extiende por unas 120.000 hectáreas y ocupa casi la cuarta parte de la superficie de La Rioja. Alberga un total de 40 municipios, con una población fija de 9.000 habitantes, y su homogeneidad geográfica, climática y paisajística de alto valor ambiental hizo que fuera declarada Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO en julio de 2003.