3 de febrero de 2011

El Presidente de la Comunidad de La Rioja, Pedro Sanz, y el Alcalde de Cenicero, Pedro María Frías, han inaugurado hoy la ampliación de la residencia de ancianos Nuestra Señora del Valle, una actuación incluida en un ambicioso proyecto asistencial para Cenicero impulsado por el Gobierno de La Rioja, a través de la Fundación Benéfico Social de La Rioja, con la colaboración del Ayuntamiento. La construcción del nuevo edifico, que hoy se inaugura, y la remodelación del existente, que comenzará en breve, requieren una inversión total de 2,4 millones de euros.

Con este proyecto, la Fundación Benéfico Social de La Rioja hace realidad la voluntad de Doña Gregoria Artacho, vecina de Cenicero fallecida en 1932, que en su testamento establecía la constitución de una fundación benéfica y su deseo de dotar permanentemente a Cenicero de una residencia de personas mayores. Además, este proyecto contempla la creación de un parque público en el entorno de la residencia, lo que permite recuperar para los vecinos una zona céntrica y hasta ahora inaccesible e infrautilizada.

La Fundación Benéfico Social de La Rioja fue creada en 2006 por el Ejecutivo riojano para aglutinar todas las fundaciones benéfico-asistenciales y culturales instituidas en nuestra región entre finales del siglo XIX y principios del XX, y agrupar el legado social que dejaron los indianos riojanos.

Remodelación y ampliación de la residencia de ancianos
Con la ampliación de la residencia, las plazas de la misma aumentan de 30 a 74, que estarán redistribuidas entre los dos edificios. Tras las obras de ampliación, se iniciará la remodelación de la residencia que está actualmente en funcionamiento para adecuar su conexión con el nuevo edificio y la distribución de servicios.

El antiguo asilo es un edificio de comienzos del siglo XX y está catalogado en el Plan General del municipio como edificio de interés, por lo que la actuación realizada ha respetado la fachada, derribando el resto del edificio y construyendo tres nuevas plantas que se conectarán con la residencia en uso. De esta manera la residencia recupera su antigua entrada a través de la fachada del asilo original.

El nuevo edificio tiene una superficie total de 1.382 metros cuadrados construidos lo que permitirá dotar a la residencia de nuevos espacios de estancia más luminosos y amplios y mejores espacios de circulación. Asimismo, la construcción está adaptada a las últimas normativas y tecnología en instalaciones de climatización, ventilación y ahorro energético, con un sistema de captación de energía solar para servicio de agua caliente y calefacción.

En la planta baja se ubica el nuevo acceso al edificio, con su zona de control y video vigilancia; las dependencias administrativas y los espacios para vestuario y servicio del personal y mantenimiento, la sala de lavandería y almacenes y aseos adaptados. Además se ha habilitado una nueva sala de rehabilitación para los residentes, inexistente en la anterior residencia, y un velatorio.

En las plantas primera y segunda se distribuyen 22 habitaciones, 10 dobles y una individual por planta, y se habilitan zonas de estar en el área de conexión de ambos edificios para facilitar el acceso de los residentes desde ambos lados.

Estos espacios, además de amplios, se han dotado de hermosos ventanales con vistas al parque y a la calle Gregoria Artacho, para que los residentes puedan entretenerse observando lo que pasa en el exterior y sentirse más vinculados con el entorno.

Igualmente desde la primera planta existe la posibilidad de acceder a un amplio espacio exterior a modo de plaza privada de la residencia y conectada con el parque y la calle Toribio Sobrevilla. La segunda planta cuenta también con una terraza cubierta con acceso desde la zona de estar, orientada hacia el parque.

Parque ‘Gregoria Artacho’
El parque, ya inaugurado, recibe el nombre de la benefactora de la localidad y se ha convertido en un punto de encuentro y recreo para los vecinos de Cenicero y los usuarios de la residencia. Cuenta con una superficie útil de 2.200 metros cuadrados que incluye una zona ajardinada, una plaza con fuente, bancos y un espacio destinado a juegos infantiles.

El parque tiene dos accesos, desde las calles Gregoria Artacho y Arrañales, y se ha convertido en un espacio de recreo muy accesible y transitado por los vecinos.