5 de febrero de 2010

El Presidente del Gobierno de La Rioja, Pedro Sanz, solicitará el próximo miércoles en el seno del Comité de las Regiones, en Bruselas, la mejora y defensa de una adecuada política de calidad de los productos agrícolas en el contexto comunitario, toda vez que ésta constituye uno de los rasgos diferenciadores de los modelos de producción de mayor prestigio que se dan en Europa y que, además, constituyen seña de identidad para numerosas regiones.

Pedro Sanz defenderá en dicho dictamen un enfoque orientativo a la propuesta legislativa que adoptará el Consejo de Ministros de la UE en los próximos meses, bajo Presidencia española. Existe, de forma general, coincidencia con la política de calidad comunitaria, aunque se considera necesaria la reforma de aspectos como la información al consumidor, la protección de las figuras de calidad, la estandarización de los indicadores cualitativos o la dotación de los mecanismos de control en la producción de alimentos bajo marca protegida.

Abogará también por la simplificación de las normas de comercialización, con reflejo obligatorio en el reglamento comunitario para evitar la autorregulación de los operadores. Una nueva organización en la que se rechaza la posible fusión de las IGPs y las DOPs, para las que se solicita un respaldo decidido. También se señalará la preocupación existente y la inquietud creada por la liberalización de derechos de plantación, la saturación de oferta o la caída de precios en los mercados de calidad.

Sobre el control de la producción
En el caso de la liberalización, aspecto que preocupa especialmente a regiones como La Rioja, se propone el mantenimiento del actual sistema de derechos. Si no fuese posible, sería oportuna la dotación a las regiones, o en su defecto a los órganos de gestión de las Denominaciones de Origen, de la capacidad necesaria para articular mecanismos que controlen la capacidad de producción sin vulnerar las normas de la competencia.

Pedro Sanz también abogará en su intervención por mantener los apoyos económicos a los productores europeos, dadas las exigencias que les impone la normativa en su labor de producción de alimentos de calidad: compromiso y bienestar animal, así como seguridad alimentaria.

Por último, se considera conveniente la introducción de nuevas menciones, reguladas por la Comisión, que podrían figurar en el etiquetado de los productos, como pueden ser el de la huella de carbono, la producción integrada, los productos tradicionales y los productos de montaña. En este sentido, se considera un acierto la creación de un logotipo único y obligatorio para los productos ecológicos en la UE.