2 de junio de 2010

La Vicepresidenta y Consejera de Turismo, Medio Ambiente y Política Territorial, Aránzazu Vallejo, ha visitado la nueva depuradora de aguas residuales de Grañón, que ha supuesto una inversión de más de 1,2 millones de euros del Gobierno de La Rioja y tiene capacidad para atender a una población de 1.600 habitantes equivalentes.

La planta, que comenzó a funcionar en período de prueba a finales de 2009, está situada en la margen izquierda del río Villar, aguas abajo del núcleo urbano, y recibe el vertido del municipio a través de un colector de hormigón armado de 400 milímetros de diámetro y 1.150 metros de longitud.

Las nuevas instalaciones forman parte del proyecto de saneamiento y depuración de aguas residuales de esta localidad, consistente en la construcción de un colector, la ejecución de la instalación de depuración y la dotación de línea eléctrica, red de agua y mejora de accesos.

La depuradora de Grañón es una instalación de tratamiento biológico mediante proceso de lechos bacterianos en baja carga y está preparada para tratar un caudal medio diario de 240 metros cúbicos de agua residual.

La EDAR está automatizada, de forma que los procesos se regulan para adaptar en cada momento el funcionamiento de la planta a las necesidades reales de tratamiento e incorpora un sistema de alarmas para detectar posibles fallos de funcionamiento de los equipos. Así está regulado automáticamente el funcionamiento del tamiz, el aporte de agua al lecho y la purga y recirculación de fangos.

La depuradora de Grañón figura entre las actuaciones del Plan de Saneamiento y Depuración de Aguas de La Rioja 2007-2015, que contempla una inversión de 216 millones de euros para conseguir la depuración de las aguas de todos los núcleos de población riojanos de más de 25 habitantes. Actualmente en La Rioja se están depurando las aguas de municipios de 500 habitantes y todos los núcleos de mayor población cuentan con infraestructuras de depuración.

Descripción de la instalación de Grañón

1-Línea de agua
Las aguas residuales llegan por gravedad a la depuradora a través del colector hasta el canal de desbaste.

La línea de agua está equipada, en primer lugar, con las instalaciones de pretratamiento, integradas por un tamiz y un desarenador-desengrasador estático, configurado por dos canales paralelos. La materia retenida en el tamiz es recogida por un tornillo transportador que la conduce hasta un contenedor para ser retirada a vertedero. Eliminada la fracción más gruesa, el agua pasa a un pozo de bombeo desde el que se eleva al lecho bacteriano mediante dos bombas.

En este tipo de plantas el lecho es el reactor biológico en el que la materia orgánica disuelta en el agua es transformada, mediante la acción de microorganismos, en materia en suspensión susceptible de ser separada por decantación. Desde el lecho, el agua pasa al decantador secundario, donde se separa el agua de la materia en suspensión.

El agua tratada se vierte directamente al río Villar y la materia en suspensión se retira del proceso, bombeándola a la línea de fangos. Parte del fango retenido en el decantador se recircula a la arqueta de reparto del agua filtrada para mejorar el proceso.

2-Línea de fangos
El fango procedente de la purga de los decantadores es bombeado hasta un espesador de gravedad. El fango espesado se envía a un depósito de 244 metros cúbicos de capacidad, que funciona como digestor anaerobio en frío, y del que se extrae periódicamente para, una vez acondicionado, utilizarlo como abono orgánico en la agricultura.