19 de noviembre de 2010

La Consejera de Servicios Sociales, Sagrario Loza, ha clausurado esta mañana el II Congreso Nacional sobre Planificación en Servicios Sociales, que se ha celebrado los días 18 y 19 de noviembre en Riojaforum, organizado por la Consejería de Servicios Sociales del Gobierno de La Rioja. Este encuentro ha congregado a más de 350 profesionales de los servicios sociales, casi la mitad de los cuales proceden de fuera de La Rioja y ha contado con la participación de destacados expertos en la materia.

Los contenidos de este segundo congreso han estado marcados por la situación de crisis económica que afecta, no sólo a los ciudadanos y a las instituciones, sino a la propia construcción y futuro de los servicios sociales. No obstante, el Congreso plantea que esta situación de crisis puede convertirse en "una oportunidad para reconstruir lo que nos sobra y diseñar unos servicios sociales adaptados a las nuevas exigencias sociales y a los nuevos tiempos".

Entre otros aspectos, el Congreso propone que, frente al concepto de ciudadanía social de la etapa de desarrollo del estado del bienestar, caracterizado por la supeditación de lo social a lo económico, los problemas laborales o la sectorización de los servicios sociales, se promueva la construcción de un nuevo modelo de ciudadanía, que sea diversa pero que no contraponga a las personas, y que la asignación de recursos sociales estén al servicio de las necesidades sociales.

También se plantea que deben superarse las tensiones entre niveles territoriales del actual modelo, clarificando la asignación de competencias y responsabilidades, ya que se entinde que la integración de los sistemas administrativos y competenciales es imprescindible para abordar correctamente las necesidades de los ciudadanos y, muy especialmente, de aquéllos que se encuentran en situaciones de exclusión social.

Por otra parte, este II Congreso ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de recoger, sistematizar y dar validez científica a los conocimientos y experiencias que se extraen del trabajo cotidiano de los servicios sociales, como se ha puesto de manifiesto en los talleres y las comunicaciones presentadas.

Del Congreso se concluye también que las carencias del sistema deben ser un acicate para poner al ciudadano al frente del trabajo de los servicios sociales, un valor que debe convertirse en palanca de cambio. Un cambio que debe trasladarse a las propias organizaciones para ser capaces de prestar unos servicios sociales de calidad. Parte de ese cambio, según las conclusiones del congreso, debe provenir de la sustitución de la rigidez de los modelos jerárquicos por otros más flexibles que se adapten a la cambiante realidad social.

Además, el Congreso insta a que los servicios sociales se doten de un conjunto básico de indicadores sociales, que no pueden ser locales, que aporten la información necesaria para construir el sistema y detectar las necesidades y demandas de la ciudadanía.