8 de noviembre de 2007

El Gobierno de La Rioja, a través de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, quiere mostrar su extrañeza y preocupación por las declaraciones efectuadas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en las que justifica la exclusión de La Rioja de las ayudas compensatorias articuladas para paliar los perjuicios de la aplicación de medidas preventivas por la aparición en el País Vasco de un brote de lengua azul.

Según aparece en los medios de comunicación, el MAPA aduce que las ayudas están reguladas por Europa y las únicas excepciones posibles son por casos de cuarentena. Esto no es así, ya que el mismo reglamento al que se hace referencia no limita estas ayudas por motivos de enfermedad, sino que también contempla medios para las explotaciones afectadas económicamente, como sucede en La Rioja por las restricciones preventivas de movimiento de ganado.

De hecho, un primer borrador enviado por el Ministerio a las Comunidades Autónomas incluía estas medidas compensatorias, basadas en el reglamento 1857/2006 de la Comisión Europea. Documento que en un solo día fue sustituido por otro con el mismo fin y que acota las ayudas a las Comunidades Autónomas que hasta la semana pasada estaban afectadas por lengua azul.

En un momento especialmente delicado para la ganadería riojana, el MAPA también señala que no se pueden dar ayudas a La Rioja por la subida de piensos y otro tipo de condicionantes, lo que tampoco se ajusta a la realidad, puesto que se pueden articular ayudas de mínimis de hasta 3.000 euros por explotación en un periodo de tres años, según recoge el reglamento 1860/2004 de la Comisión Europea. Un mecanismo que sí fue empleado por el Ministerio, como mejor ejemplo, en la financiación de ayudas al gasóleo hace año y medio.

Ante esta situación cabe preguntarse por qué los ganaderos riojanos no merecen el mismo tratamiento que el Ministerio dispensa a las explotaciones de Andalucía, Extremadura, Castilla la Mancha, Castilla y León o Madrid, cuando el brote aparecido en el País Vasco (que tampoco percibe ayudas) provoca los mismos gastos provocados por las limitaciones en el movimiento de ganado.