1 de marzo de 2010

La Consejería de Salud ha activado hoy el ‘código ictus’, que es una secuencia de actuaciones coordinadas de diferentes servicios y de urgencias hospitalarios para identificar y administrar tratamiento trombolítico a aquellos pacientes que han sufrido un ictus isquémico agudo y que cumplen unas condiciones determinadas para que su administración sea beneficiosa.

Hasta la fecha, la atención al Ictus ha seguido una sistemática que, según la evidencia científica, situaba la eficacia de los fármacos utilizados, los fibrinolíticos, por debajo de las tres horas desde el inicio de los síntomas de la enfermedad o accidente cerebrovascular. Hace algo menos de un año se ha constatado que la "ventana terapéutica" se encuentra en torno a las 4 horas y media. Este margen permite organizar una nueva sistemática del ‘código ictus’.

El ictus o la enfermedad cerebrovascular es una enfermedad causada por un trastorno circulatorio cerebral que ocasiona una alteración transitoria o definitiva del funcionamiento de una o varias partes del encéfalo. En función de su naturaleza se divide en isquemia cerebral y hemorragia cerebral. Sus síntomas más característicos son: torpeza en las extremidades, desviación de la cara, alteración del habla, alteración del equilibrio y/o disminución del nivel de conciencia.

La Consejería de Salud prepara una campaña informativa para que la población pueda identificar los síntomas del Ictus para, de esta forma, actuar con mayor celeridad.

La demostración de la eficacia de la trombolisis precoz en el tratamiento del infarto cerebral agudo en las primeras cuatro horas y media ha hecho que la isquemia cerebral pase de considerarse de una de las enfermedades con peor pronóstico, a una de las enfermedades neurológicas con mayores posibilidades terapéuticas.

Los fibrinolíticos son un grupo de fármacos capaces de disolver los coágulos, que cuando son administrados a las personas indicadas y en el tiempo preciso, incrementan en un 30% la probabilidad de recuperarse después de sufrir un ictus.

Pero, para que el tratamiento trombolítico sea eficaz, el tiempo transcurrido desde la aparición de los síntomas hasta la administración del mismo no debe superar las cuatro horas y media, esto es lo que se conoce como "ventana terapéutica". Para intentar acortar al máximo este tiempo, Salud ha establecido una cadena asistencial del Ictus que permite reducir la demora tanto extra como intrahospitalaria.

Activación ‘código ictus’

Para que se active un ‘código ictus’ se tienen que cumplir varias condiciones y siempre lo activa un médico de emergencias y son:
• Sospecha clínica de ictus.
• Menos de 4,5 horas de evolución desde el inicio de los síntomas.
• Ausencia de enfermedades graves, demencia incapacitante o enfermedad con corta esperanza de vida.

Si se confirman las anteriores condiciones, el médico de la Unidad Móvil de Emergencias activará el ‘código ictus’ que engloba varias actuaciones hasta que el paciente se encuentre recuperándose en la Planta de Neurología.

Ya durante el trayecto de la UME al Hospital San Pedro comienza el tratamiento inicial prehospitalario con el contacto entre el médico regulador del 061 con el Servicio de Urgencias y el neurólogo a través de un teléfono específico (operativo las 24 horas del día), información al paciente y familia de la posibilidad del tratamiento trombolítico.

La llegada al Servicio de Urgencias Hospitalarias de un paciente con problemas neurológicos, de inicio brusco y de posible origen vascular, condiciona actitudes urgentes para completar el diagnóstico e iniciar el tratamiento lo más precozmente posible. Sobre este tipo de paciente es sobre el que se establece el Código Ictus.

Guía de actuación

Los servicios implicados en el ‘código ictus’ han elaborado una guía de actuación para el abordaje multidisciplinario del tratamiento del ictus isquémico agudo en las 4,5 primeras horas de evolución mediante tratamiento trombolítico.

De esta forma en la guía queda reflejada la coordinación de los Servicios de Emergencias Extrahospitalarias y de Urgencias Hospitalario, de Atención Primaria, así como de las secciones de Neurología, la Unidad de Medicina Intensiva, Unidad de Neurorradiología y Servicio de Farmacia para identificar a los pacientes subsidiarios de tratamiento fibrinolítico y administrarlo de la manera más efectiva en el tiempo adecuado.
En el documento se ofrecen recomendaciones explícitas a los profesionales sobre cuál es la mejor atención a los pacientes con ictus, basadas en la evidencia científica disponible actualmente y las recomendaciones de buena práctica basadas en la experiencia clínica, que abarquen y cubran todo el proceso de la enfermedad.

Incidencia nacional

La enfermedad cerebrovascular es la primera causa de muerte en los países desarrollados y la responsable de más de una cuarta parte de las muertes documentadas a nivel mundial. En España se estima una incidencia de más de 200 casos por cada 100.000 habitantes al año, con una prevalencia de 50-60 casos por 100.000 habitantes entre 65-74 años y superior a 100 casos en mayores de 75 años. Las tasas de mortalidad descendieron de 113.2 muertes por 100.000 habitantes en el año 1991 a 88.7 en 2002, pese a lo cual sigue siendo la primera causa de muerte en las mujeres y la segunda de mortalidad global en nuestro país. Existen grandes variaciones interprovinciales con tasas mayores de mortalidad en el sureste y más bajas en lel centro de España.

El ictus es una patología cerebral compleja que precisa de una atención neurológica especializada y precoz para optimizar las opciones terapéuticas.

Datos de La Rioja

En La Rioja se producen cada año en torno a 830 casos nuevos de ictus. Casi un 85% de los ingresos por ictus son isquémicos. Se estima que de este porcentaje, un 15% se puede abordar con terapia fibrinolítica.

Asimismo la rehabilitación del paciente comienza ya mientras dura su ingreso hospitalario y el médico rehabilitador junto con el neurólogo valoran las condiciones del mismo para iniciar el tratamiento que lleva a cabo el fisioterapeuta. Una vez que ha sido dado de alta prosigue la rehabilitación en el ámbito ambulatorio (en el Carpa si precisa también logopedia). Este tratamiento dura entre 3 y 6 meses, dependiendo de la edad del paciente, de la severidad de la lesión inicial y se alcanza el tope de la mejoría funcional a los 6 meses. Un 90% consigue caminar con plena autonomía o con una pequeña ayuda técnica (bastón).

En La Rioja, el accidente cerebrovascular se sitúa como la segunda causa de mortalidad en el caso de los hombres, tras el cáncer de pulmón, y la primera causa, en el caso de las mujeres.