10 de febrero de 2011

La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural del Gobierno de La Rioja ha apoyado a la empresa riojana JMP Ingenieros en la puesta en marcha del ‘Proyecto Innerbarrel’ que desarrolla un sistema modular de inertizado de barricas único en el mundo, y se presenta como una solución útil para la mejora tecnológica de las empresas del sector vitivinícola.

Este apoyo decidido a la innovación en materias vinculadas al vino y la agroalimentación tendrá continuidad en los próximos meses a través del proyecto de I+D que desarrollará el Servicio de Investigación y Desarrollo Tecnológico Agroalimentario (CIDA) de la Consejería, y permitirá poner en práctica el protocolo que valide el proceso de inertización desde el punto de visto enológico; es decir, testando el procedimiento al que se somete la barrica y su nula influencia en las características de los vinos.

El Consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Iñigo Nagore, y el propietario de JMP Ingenieros, Eduardo Remírez, junto a la investigadora del CIDA, Juana Martínez, han presentado hoy el Proyecto Innerbarrel en una jornada informativa dirigida a bodegas, empresas auxiliares y profesionales del sector vitivinícola.

Los resultados que se obtengan del estudio serán de gran interés para el sector enológico, ya que el proceso de limpieza y desinfección de las barricas es un punto clave de control de calidad durante la crianza del vino, y en la actualidad plantea problemas importantes. Por otro lado, la obtención de datos rápidos y fiables sentará las bases de su éxito en el posterior desarrollo a nivel industrial.


Teniendo en cuenta el problema que supone la contaminación por determinadas levaduras en la calidad de los vinos que se producen en todo el mundo, y especialmente las dificultades con que se encuentran las bodegas para realizar una correcta desinfección de las barricas usadas, la empresa riojana JMP Ingenieros se planteó el desarrollo de un sistema para la inertización de barricas mediante el empleo de microondas de alta frecuencia (Proyecto Innerbarrel).

El primer paso fue la construcción de una maqueta preprototipo a escala 1:3, y la realización de pruebas experimentales de aplicación sobre fragmentos de duelas de barricas usadas y contaminadas para comprobar su eficacia. Una vez optimizadas las condiciones de trabajo del equipo, y verificada su acción sobre la contaminación microbiana de la barrica, era necesario confirmar su inocuidad sobre la estructura y composición química de la madera y sus efectos sobre la calidad de los vinos.

Por este motivo, se planteó la realización de un proyecto de investigación a cargo del CIDA con el fin de confirmar aspectos que son imprescindibles antes de pasar a la segunda fase del Proyecto Innerbarrel, que consistirá en el diseño de un prototipo a escala 1:1 para su experimentación sobre barricas completas.

Proyecto del CIDA
La investigadora Juana Martínez García es la coordinadora del proyecto sobre ‘La aplicación de microondas para la desinfeccion de la madera de roble. Efectos sobre la poblacion microbiana, la composicion de la madera y la calidad de los vinos’, en el que trabajará junto a otros cuatro investigadores del CIDA y dos más del Centro de Investigación Forestal del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (CIFOR-INIA).

El objetivo principal del estudio es valorar los efectos del empleo de microondas de alta frecuencia, sobre aspectos fundamentales a tener en cuenta de cara al proceso de limpieza y desinfección de las barricas, que no han sido estudiados hasta el momento. Además de corroborar su acción frente a la contaminación microbiana de las barricas, se analizará su inocuidad sobre la composición y estructura de la madera de roble, así como sus posibles efectos sobre la calidad de los vinos durante el envejecimiento.

Para ello, se analizarán aspectos como la incidencia del tratamiento de microondas sobre la composición fisicoquímica de la madera de roble de dos especies (Q. alba y Q. petrea), la eficacia del tratamiento sobre la reducción de la población microbiana existente en la madera de roble, y la repercusión del tratamiento en la calidad fisico-química, microbiológica y sensorial del vino, después de someterlo a un proceso de envejecimiento con fragmentos de madera de roble.

Crianza del vino en barrica
El número de bodegas de crianza en la DOC Rioja ha pasado de 103 en el año 1990 a 371, según la memoria de 2009. El número de barricas también se ha duplicado en estos diez años, siendo la Denominación que acoge el mayor parque de barricas a nivel mundial, superando el millón. En cuanto a la comercialización de vinos, un 56,4 por ciento de los vinos de ‘Rioja’ que se comercializan han sido criados en barrica.

Esta cifras son un indicativo de la importancia socioeconómica que tiene este estudio para el sector vitivinícola y, en particular, para La Rioja.

El proceso de crianza supone, además, una elevada inversión económica tanto para la adquisición como para el mantenimiento y renovación periódica de las barricas. La correcta limpieza y desinfección de las barricas asegura una adecuada evolución de la calidad del vino durante el envejecimiento.