1 de diciembre de 2007

El Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Fombera, dependiente de la Consejería de Turismo, Medio Ambiente y Política Territorial, ha soltado esta semana un ejemplar hembra de águila azor perdicera que fue recogido en el monte con graves síntomas de desnutrición hace algo más de un mes.

El pasado 13 de octubre, agentes de la Guardería Forestal de La Rioja localizaron la rapaz enferma en el Valle de Ocón y la trasladaron al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Fombera. El ave presentaba síntomas de desnutrición y fuerte debilitamiento, por lo que durante los primeros días de internamiento tuvo que ser alimentada a mano. Tras practicarle diversas pruebas analíticas, se le diagnosticó un problema hepático, infección pulmonar e intoxicación. La hembra fue tratada de estas afecciones y se encuentra recuperada, por lo que se ha procedido a dejarla en libertad.

Según los datos que se han podido averiguar, esta águila azor perdicera procede de una pareja asentada en el Alto Cidacos. En el año 2000, fue anillada y provista de un radioemisor terrestre en la comarca portuguesa de Arribes de Duero. Su presencia en La Rioja data de 2005; en 2006, crió un polluelo y, este año 2007, no ha llegado a criar. El pasado 16 de noviembre, fue de nuevo anillada y se le implantó, en el Centro de La Fombera, un emisor satélite que suministrará información sobre su paradero cada tres días a lo largo de un año aproximadamente.

El águila perdicera (Hieraeatus fasciatus) o águila de Bonelli es una especie que ha sufrido un fuerte declive en los últimos años. A comienzos de la década de los 80, la población en La Rioja ascendía a 7 parejas reproductoras y, a finales de los 90, se redujo hasta 3 parejas reproductoras. Este hecho llevó a su clasificación como especie en peligro de extinción en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la Fauna y la Flora Silvestre de La Rioja.

En La Rioja, la presencia de esta rapaz nunca ha sido muy numerosa debido a que las parejas de águila azor perdicera son monógamas y muy territoriales, aunque cada pareja puede llegar a abarcar una superficie de hasta 150 kilómetros cuadrados.

Con el fin de invertir el progreso de regresión de esta especie, el Gobierno de La Rioja aprobó en 1999 el Plan de Recuperación del Águila Azor Perdicera, que recibió financiación del programa 'Life Natura' de la Unión Europea. El plan, que se encuentra en estos momentos en fase de estudio para su renovación, ha basado su estrategia en la reducción de la mortalidad, el mantenimiento de la productividad actual y en la mejora del hábitat potencial para detener el proceso de abandono de los territorios y propiciar la recolonización de los ya abandonados.

En la actualidad, existe en La Rioja una población de unas 7 parejas, 6 de ellas reproductoras y una con territorio, pero que no ha llegado a criar.