5 de enero de 2007

Majestades:

En este día tan especial, los riojanos os damos la bienvenida con la sincera alegría de un niño y con la confianza de que merecemos un mundo mejor, un mundo libre de injusticias, de desigualdades y de sufrimiento y en el que brille con luz limpia y clara la amistad, la concordia, la solidaridad y la felicidad.

Ese es nuestro sueño más entrañable. El sueño de una tierra que está acostumbrada a soñar, a soñar sin cesar, constantemente, con los ojos abiertos; a soñar con esa sociedad ideal pero posible, con esa sociedad más humana que ambicionamos y a la que dedicamos nuestros mejores esfuerzos cotidianos, poniendo nuestro mayor empeño en su consecución y tratando en ese afán de ser un ejemplo para el resto de pueblos y regiones de España y del mundo.

Majestades, sin sueños, sin su extraordinaria capacidad creadora, la vida sería más anodina, menos gratificante y apetecible.

Por eso, cada año renovamos ante vuestra venerable presencia nuestros anhelos, a la vez que os damos cuenta de aquellas ilusiones que en su día os confiamos y que hoy son una feliz realidad.

De entre todas ellas, por lo que representan de mejora de las condiciones de vida de las personas, os quiero mencionar dos: la apertura del nuevo Hospital San Pedro y la puesta en marcha del Sistema Riojano de Dependencia. Pero hay más, muchas más; y podría citar los programas que desde el Gobierno regional hemos diseñado para que las riojanas y riojanos puedan disfrutar de un puesto de trabajo acorde a su preparación, las inversiones para optimizar la educación de nuestros escolares y la atención a nuestros mayores, las ayudas para que nuestros jóvenes tengan posibilidad de acceder a una vivienda digna, las medidas para poner coto a la violencia de género… en fin, Majestades, ilusiones ya al alcance de nuestras manos tan difíciles de cuantificar como lo es nuestra capacidad de soñar.

Una capacidad que no agota nuestros sueños para 2007, para este año que acaba de nacer con la misma frescura y vitalidad que un niño, y para el que los riojanos nos hemos planteado nuevos retos. Retos para acelerar nuestros ritmos de crecimiento económico, para mejorar nuestra calidad de vida y nuestro bienestar social, para seguir creciendo interiormente y también exteriormente.

En este marco de aspiraciones, Majestades, en 2007 proclamaremos nuevamente al mundo que La Rioja es una tierra abierta, abierta para visitar los tesoros de nuestra capital, para participar en DestinoVino y en Salical, para admirar la conversión del monasterio de Yuso en un centro internacional de investigación de la lengua… en definitiva, para fortalecer nuestras señas de identidad en torno al vino, al español, a nuestra agricultura y a todos esos factores que hacen de La Rioja una tierra única y privilegiada.

Será también este año, Majestades, cuando los riojanos celebremos el 25 aniversario de nuestro Estatuto de Autonomía, una fecha que debe ser de reafirmación regional y de consolidación autonómica en defensa de nuestros intereses, intereses tales como el vino, que está siendo atacado desde diferentes frentes, y la igualdad entre Comunidades, con la desaparición de las denominadas vacaciones fiscales, que ya creíamos olvidadas y que alguien trata de reeditar en busca de privilegios que serían dañinos para nosotros.

Debe ser también ésta una conmemoración para reclamar las promesas que desde el Gobierno Central se nos han hecho, pero también para reivindicar el retorno al escenario de solidaridad y colaboración interregional al que estábamos acostumbrados.

Majestades: quiero confiaros un último deseo, y no por ser el último menos importante que los anteriores. En estos momentos, el dolor y la tristeza nos embargan por el sangriento atentado de Madrid. Han muerto dos personas. Mi mayor solidaridad y cariño es hacia sus familiares y amigos. Y mi más ferviente sueño es que el terrorismo desaparezca de nuestras vidas. Por ello, os pido que nos iluminéis a los políticos, a los ciudadanos, a todos los españoles, para que seamos capaces de unir nuestras fuerzas, de agrupar nuestras energías en lo que debe ser nuestro principal y más urgente objetivo: que la paz y la convivencia se instale entre nosotros, desterrando para siempre la acción de los violentos.

Estos son nuestros sueños, Majestades. Sueños que nuevamente ponemos en vuestras manos con el deseo de verlos cumplidos, verlos cumplidos en beneficio no sólo de La Rioja, sino también de todas las Comunidades Autónomas que formamos parte de este ilusionante proyecto que se llama España y que, como tal, merece que depositemos en él la misma ilusión que pondría un niño en aquello que más quiere.

Pedro Sanz Alonso

Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja