3 de agosto de 2008

El Consejero de Vivienda y Obras Públicas, Antonino Burgos, ha visitado la carretera LR-461, en el tramo comprendido entre la intersección de la LR-250 a Leza de Río Leza, una vez finalizadas las obras de ensanche y mejora que ha llevado a cabo el Gobierno de La Rioja con una inversión de 2,4 millones de euros. Se trata una de las inversiones más importantes del Gobierno de La Rioja en los últimos años en relación a la longitud del tramo, dado que se invierten más de 1,4 millones de euros por kilómetro.

La LR-461 es el único acceso a Leza y tiene una longitud total de 1,7 kilómetros. La anchura anterior de la plataforma no alcanzaba los 3 metros y medio en gran parte del tramo y existían puntos en los que no llegaba a los 3 metros, por lo que era casi imposible el tránsito de dos vehículos simultáneamente. En cuanto al trazado de la vía, presentaba algunas curvas de radio muy reducido. También destacaba la existencia de un puente sobre el río Leza que tenía en origen un tablero de 4 metros y algunas curvas que presentaban un radio de giro muy reducido.

Por ello, la actuación se ha centrado en el ensanche del tablero del puente sobre el río Leza en el punto kilométrico 1 hasta conseguir una anchura de 10 metros mediante la colocación de unas pilas que soportan vigas prefabricadas de hormigón. La plataforma del nuevo puente incluye un mirador, en forma de semicírculo, hacia el cañón del Leza.

Asimismo, se ha duplicado la anchura de la carretera hasta alcanzar los 6,5 metros en todo el tramo (dos carriles de 3 metros y aceras de 1,5 metros a cada lado). También se ha mejorado el trazado en planta, con aumentos de los radios de curvatura.

También se ha reforzado el firme de todo el tramo, se ha mejorado el drenaje, mediante la construcción de una cuneta de hormigón, y se ha instalado señalización horizontal y vertical, así como el balizamiento del conjunto de la carretera de acuerdo con la normativa en vigor.

Para la realización de los trabajos y debido a la escasa anchura de la plataforma, se habilitó un desvío provisional, acondicionando y ensanchando los caminos existentes y, para vadear el río Leza, se instaló una batería de ocho tubos de hormigón con el fin de dejar paso a las posibles avenidas.