8 de julio de 2011

El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Natural, Iñigo Nagore, ha requerido hoy la colaboración de los fruticultores para contrarrestar el avance de la enfermedad conocida como fuego bacteriano tras la aparición de numerosos focos en La Rioja Baja; en concreto, en los términos municipales de Rincón de Soto y Alfaro. La expansión de la bacteria podría afectar gravemente a los intereses económicos del sector riojano.

Nagore, que ha estado acompañado por el director general de Investigación y Desarrollo Rural, Javier Ugarte, y el jefe de la sección de Protección de Cultivos del Servicio de Investigación y Desarrollo Tecnológico Agroalimentario (CIDA), José Luis Pérez Marín, ha explicado que las especiales condiciones climatológicas de la pasada primavera, coincidiendo con temperaturas elevadas y precipitaciones continuas, han favorecido la manifestación de los síntomas de la enfermedad por primera vez en esta zona.

Desde la Consejería de Agricultura se desarrollan de forma periódica, y especialmente durante la época estival, una serie de controles y prospecciones para, en primer lugar, detectar la presencia de focos y, en segundo lugar, evitar su propagación a través de un estricto protocolo de actuación y en cumplimiento del Real Decreto sobre erradicación y control del fuego bacteriano en las rosáceas. Además de editarse folletos informativos, se han impartido diferentes charlas sobre el tema, ya que el mejor método para enfrentarse a esta enfermedad es la prevención al no existir un tratamiento efectivo contra ella.

A principios del mes de junio, técnicos del sector informaron a la Consejería sobre la presencia de árboles sospechosos con síntomas de fuego bacteriano en una parcela de Rincón de Soto. Tras la toma de muestras por parte de los técnicos del CIDA se llevaron para su análisis al Laboratorio de La Grajera y se remitieron al laboratorio de referencia nacional en Valencia para su confirmación. Además, se ha continuado realizando prospecciones e inspecciones tras la notificación de nuevos focos.

En estos momentos, y como consecuencia de las muestras que han resultado positivas, se han arrancado 1,3 hectáreas y 97 árboles sueltos en un área que comprende los municipios de Rincón de Soto y Alfaro.

La bacteria ‘Erwinia Amylovora’, más conocida como fuego Bacteriano, origina una enfermedad que afecta a las familias de las rosáceas, a los árboles frutales de pepita como los perales y los manzanos, entre otros; los espinos y otros arbustos tanto en la producción agrícola como en su utilización en áreas de ocio y esparcimiento.

Desde el año 1994, en La Rioja se vienen realizando cada año prospecciones sistemáticas en todas sus zonas frutícolas, ya que la Comunidad Autónoma se considera Zona Protegida (ZP) al Fuego bacteriano. En el año 2000, se detectó el primer foco de la enfermedad en el municipio de Entrena, y en años posteriores se confirmó su presencia en Haro, Santo Domingo de la Calzada y el Valle del Iregua.

Medidas de prevención
Por este motivo, desde la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Natural se advierte de la importancia de informar a los servicios técnicos en cuanto se aprecien los síntomas de la enfermedad para su posterior eliminación.

Así, pueden dirigirse a la Sección de Protección de Cultivos del Servicio de Investigación y Desarrollo Tecnológico Agroalimentario (CIDA) a través del teléfono 941 291315 o mediante el correo electrónico proteccion.cultivos@larioja.org