29 de octubre de 2009

El Director General de Carreteras y Transportes, Antonio García Cuadra, ha visitado el Museo de la Carretera que acoge el Salón del Albergue Cofradía del Santo de Santo Domingo de la Calzada y que ha sido organizado por la Dirección General de Carreteras en coordinación con la Consejería de Turismo, Medio Ambiente y Política Territorial.

Un total de 7.120 personas lo han visitado desde su apertura el pasado 24 de julio. En agosto lo recorrieron 4.615 visitantes, en septiembre 1.495 y en octubre 1.110. En estos tres meses, en horario de mañana, se han registrado la mitad de las visitas y en horario de tarde el otro 50 por ciento.

Santo Domingo de la Calzada es el marco idóneo para enmarcar esta exposición temporal ya que la ciudad está vinculada a temas de obras públicas porque el santo es patrón de la administración, empresas y colegios profesionales. Además, es paso del Camino de Santiago y este año se celebra el noveno Centenario de su muerte.

La exposición temporal, que puede ser el embrión de un Museo de la Carretera permanente, divide la temática en tres apartados. El primero, y a través de paneles informativos, describe el origen de la historia de la carretera, la construcción de las vías y su evolución a lo largo de la historia.

El segundo apartado incluye instrumentos manuales y accesorios que se han utilizado para la construcción de caminos. El área tercera se centra en reflejar la historia de la redacción de los proyectos por parte de los técnicos de carreteras y muestra una colección de fotografías de obras singulares realizadas en los primeros años de la aparición del automóvil y que demuestran la competencia de los técnicos que en su día terminaron las obras.

Finalmente, hay otra sección que recoge diversos útiles antiguos de los laboratorios de control de calidad de las obras y algunos elementos singulares del Cuerpo de Camineros del Estado y de Diputaciones, que en su día sirvió de modelo para el cuidado y mantenimiento de las carreteras y sin cuya implicación y profesionalidad en tiempos muy difíciles, por las dificultades del terreno y de la climatología, no se hubiese podido mantener la seguridad del tráfico en las carreteras.

Origen de la carretera

Hasta mediados del siglo XVIII en España se seguían rutas basadas en los trazados romanos. Los viales se efectuaban a lomos de animales o a pie, por sendas que en muchos casos no podían ni llamarse caminos. Los puentes eran un bien escaso de tal manera que en las guías de viaje de la época se señalaban con la misma importancia que pueblos o ciudades.
En 1761, un Real Decreto y un reglamento determinan que el Estado asuma labores de planificación, construcción y conservación de los principales caminos de España. En dicho reglamento se establece el apoyo de ingenieros militares a esta labor y se vincula a cada camino un ingeniero jefe y tres auxiliares.
Aunque las carreteras como tales no hayan existido hasta el siglo XX, no hay que olvidar que algunos de los considerados métodos constructivos modernos fueron descubiertos mucho antes. Así, el Tratado legal y político de caminos públicos y possadas, editado en el año 1755, habla ya del uso del alpechín para "hazer un terreno fuerte, que para las heras dize Fray Miguel Agustín en su Agricultura, conviene usar, y no es despreciable para los Caminos, es à saber, que la tierra desmenuzada, y hecha polvo, se amasse con alpechin de azeyte, y despues en estando en disposición, apisonarla, ò allanarla con cilindro, bolviendola ultimamente à rociar con el alpechin; y otros, dize, hazen lo mismo con sangre de buey y azeyte"(...)".