6 de mayo de 2017

Conclusiones del XII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo Lenguaje claro, un reto de la sociedad del siglo XXI:

  • La comunicación clara es aquella en la que el ciudadano puede encontrar fácilmente la información que necesita, comprenderla sin dificultad y tomar, con conocimiento, sus decisiones.

  • Este tipo de comunicación es un derecho de los ciudadanos. Las administraciones y empresas deben comunicarse de forma clara con ellos. La claridad de los mensajes está vinculada a la transparencia y la responsabilidad.

  • No supone una simplificación en sentido negativo ni una actitud condescendiente hacia el receptor. Implica claridad y precisión, no pérdida de contenido.

  • Para elaborar mensajes claros es imprescindible pensar en el destinatario antes que en el entorno desde el que se producen (administración, empresa...).

  • Las leyes han de estar redactadas en lenguaje claro para que todos los documentos que derivan de ellas (reglamentos, instrucciones, formularios...) puedan ser claros.

  • La comunicación clara es rentable. Aumenta la confianza en las empresas e instituciones, mejora su reputación y ahorra costes derivados de una incorrecta compresión de formularios, cartas y de todo tipo de comunicaciones.

  • La comunicación clara es texto pero también estructura, edición, lenguaje visual, diseño, interactividad, usabilidad, experiencia de usuario... Debe tenerse en cuenta en todos los canales de relación entre el ciudadano y las administraciones y empresas (ordenador, móviles...).

  • Para aplicar las pautas de lenguaje claro es necesario que las organizaciones tengan una voluntad decidida, pero no solo eso. Se necesita profesionalizar el proceso con la participación de personas especializadas que conozcan las técnicas y pautas.

  • Para que los programas de clarificación del lenguaje tengan éxito deben estar impulsados desde las más altas instancias de cada organización. Son proyectos de larga duración, que necesitan equipos formados por expertos en la materia de la que se trate, lingüistas y especialistas en lenguaje claro, diseño, usabilidad...

  • La existencia de manuales y cursos de lenguaje claro es necesaria, pero insuficiente si luego no hay una exigencia de aplicación.

  • El lenguaje claro no es lo mismo que la lectura fácil (dirigida sobre todo a personas con dificultades cognitivas), pero comparten el objetivo de que todos los ciudadanos tengan la información que necesitan de forma comprensible.

  • La prensa no debe renunciar a la claridad en sus contenidos, forma ni estuctura. El ritmo de producción de las noticias y la dismunición y hasta eliminación de la figura del editor afectan negativamente al producto final y con frecuencia lo convierten en menos claro.
  • La prensa debe evitar trasladar a sus lectores los eufemismos y otras fórmulas de lenguaje oscuro que, a menudo, emplean las fuentes.