27 de abril de 2017

La espada con la que el gobernador romano Licias sentenció a San Cosme y San Damián viajó a Alemania en el siglo X. Conocida como Espada de San Cosme y San Damián o Espada de Essen, fue originalmente un regalo al rey Otón III, en torno al año 914. Hoy se encuentra expuesta, dentro de su funda recamada de oro, en la cámara del tesoro de la catedral de Essen en Alemania.

A finales del siglo XV, el objeto despertaba gran fervor religioso, gracias principalmente a los detalles incluidos en el mismo, que pueden apreciarse en la hermosa reproducción exhibida en la iglesia de San Cosme y San Damián, en Arnedo, hasta el próximo 29 de octubre.

El anverso de su punta esconde una representación grabada de San Cosme y San Damián, mientras que el reverso alumbra una inscripción que conmemora su fatal destino: <<Gladius cum quo decollati fuerunt nostri patroni>> (<<La espada con la que nuestros patronos fueron decapitados>>). Asimismo, la banda que ciñe la vaina contiene ornamentos y figuras del gótico tardío. La Relación de Reliquias de Essen, del 12 de julio de 1626, registró la espada con el número 55 como Gladius sanctorum Cosmae et Damiani.

Como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Otón III trató de recuperar el viejo esplendor: "Renovatio Imperii Romanorum". Así, concibió un universo cristiano cogobernado por el emperador y el Papa, y retomó la tradición carolingia de una sola cancillería para todo el Imperio. Inspirándose en Carlomagno y Constantino, Otón III quiso restablecer el Imperio Romano de Occidente.

Convirtió a Roma en el centro administrativo de su imperio y recuperó costumbres y ceremonias romanas y bizantinas, manteniendo siempre un estrecho vínculo con la Iglesia. Fue un hombre profundamente ascético al que le gustó realizar peregrinaciones, como a la tumba de su amigo Adalberto, en Gnesen. También hizo abrir el sepulcro de Carlomagno, en Aquisgrán.

En febrero del año 1001, expulsado de Roma a raíz de un levantamiento popular, se trasladó a Rávena. Mientras planeaba reconquistar la capital con su ejército, murió en el castillo de Paterno el 23 de enero de 1002. Su cuerpo fue enterrado en Aquisgrán junto a Carlomagno, pero nunca lo encontraron.