29 de mayo de 2017

Nagores coyuntura agraria1Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoLa evolución de la renta agraria en la Comunidad Autónoma de La Rioja mantiene la tendencia alcista registrada en la serie histórica de los últimos ocho ejercicios, según la primera estimación de las cifras de 2016. Los agricultores y ganaderos riojanos obtuvieron una renta de 420 millones de euros, lo que representa un incremento del 9,6% respecto a los datos calculados en el avance de 2015.

El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Iñigo Nagore, ha valorado hoy unos datos que no sólo "confirman la estabilidad y el progreso" del sector agrario en la región, sino que "recoge el fruto del trabajo de nuestros profesionales del campo" en un año complicado meteorológicamente, más cálido y seco de lo normal.

El informe de coyuntura agraria del año 2016, que elabora el Servicio de Estadística y Registros Agrarios de la Consejería y ya puede consultarse en la web institucional www.larioja.org/agricultura, apunta el comportamiento positivo de la producción vegetal con incrementos en todos los grupos de cultivos, a excepción de los cultivos forrajeros y el olivar. En cuanto al sector ganadero, se refleja una caída del valor económico en todos los subsectores, con excepción del porcino y el vacuno de leche.

Por otro lado, ha detallado Iñigo Nagore, los precios percibidos por los agricultores subieron en el sector de patatas, frutas, olivar y viñedo; se mantienen en hortalizas frescas, y bajan en cereales y leguminosas grano. En el caso de los ganaderos, bajaron levemente las cotizaciones, menos en el caso del porcino y bovino que se mantuvieron.

Sector agrícola

El valor estimado de la producción vegetal riojana ha registrado una subida del 6,9%. En el desglose por subsectores, todos aumentaron su valor económico, menos el oleícola.

A la gran cantidad de grano recogido en La Rioja no le correspondió, como es habitual en los años de grandes cosechas, una elevada calidad. No obstante, la producción de trigo fue un 9% superior a la media de las últimas cinco campañas, mientras que para la cebada este aumento fue del 34%. La campaña cerealista de 2016 se cerró como la tercera en abundancia del último quinquenio para el trigo y la segunda para la cebada.

De este modo, la producción de cereales grano aumentó un 39,3%, debido a unos buenos rendimientos favorecidos por la climatología, aunque los precios percibidos en los cereales de invierno bajaron un 15%. El valor económico para este grupo de cultivos aumentó en un 15,8% respecto al año 2015.

La superficie de leguminosas se amplió en un 20% durante el año pasado, y los altos rendimientos registrados motivaron un incremento de producción de grano del 36,6%. Aunque los precios en general han disminuido, el valor a precios de productor subió un 52% si lo comparamos con la campaña anterior.

La cosecha de uva aumentó el año pasado en un 6,1% llegando a una vendimia calificada como excepcional tanto en cantidad como en calidad. Las previsiones de los precios percibidos tanto por el vino como por la uva son positivas, con una estimación al alza del 6%. Estos factores han contribuido a una evolución positiva del valor económico del sector vitivinícola en un 7,8% con respecto a 2015.

Tras el récord de producción obtenido en la anterior campaña de aceituna de almazara, el informe señala una reducción del 29% en la última cosecha de oliva pese a que se produjo una mejora de los precios percibidos por el agricultor, con un incremento del 5,7% frente al ejercicio anterior. Con estos datos, se estima un recorte del 25% en el valor económico del sector oleícola riojano.

También sube en 1,1% el valor del sector frutícola al aumentar las producciones y, de forma significativa, los precios percibidos en un 8%. En la parte negativa, se encuentran los frutos secos y el caso de la almendra, su producción ha presentado una evolución negativa, con un descenso del 45,4%, y un pequeño retroceso del 4% en sus precios.

El baile de temperaturas fuera de los valores normales ha dejado un año de altibajos para la horticultura de la región con periodos de abundancia y hundimiento de precios, y otros de escasez. No obstante, el sector presenta en su conjunto una subida del 14,7% por un ligero aumento en las producciones y en las cotizaciones, destacando las campañas de tomate de industria, pimiento, coliflor, judía verde o el guisante verde. Tanto el champiñón fresco como el de industria mostraron una gran estabilidad, y la seta cultivada, por su parte, mejoró sus valores medios debido en buena parte al descenso de la producción, a problemas con el sustrato y a las condiciones ambientales.

Aunque se han encadenado dos campañas de buena rentabilidad para los cultivadores riojanos, la superficie sembrada de patata sigue disminuyendo. Los rendimientos también han sido algo menores, lo que ha causado una bajada en la producción del 5,6%. Gracias a un incremento en los precios, el valor económico de este subsector creció en un 2,2%.

En 2016 la superficie ocupada por las plantas industriales ha aumentado en un 13,1%. Aunque el girasol cae en un 49%, la producción en este grupo de cultivos se ha incrementado gracias a que la remolacha azucarera crece un 6%, con rendimientos cercanos a los máximos históricos, mientras que la colza y la adormidera lo hacen en un 138% y 188%, respectivamente. Y todo ello, ha ido acompañado por el mantenimiento de las cotizaciones que permiten un repunte positivo del 19,3% en su valor en este apartado.

Sector ganadero

En cuanto a la situación del sector ganadero en La Rioja, presenta un descenso de su valor económico del 4,3%. Bajan los censos ganaderos en todas las especies, excepto en el porcino de cebo que aumenta, y el de animales vacunos que registra un leve incremento en los últimos años.

El valor a precio de productor del sector del vacuno de carne disminuyó un 3,5%. El censo del bovino de cebo descendió un 6,4% y el número de vacas de carne es similar al existente en 2015, manteniéndose las cotizaciones. A pesar de que se mantiene la tendencia de precios a la baja en la carne de vacuno que se arrastra desde 2013, este sector sigue ostentando una gran relevancia ocupando la tercera posición de la Producción Final Ganadera en La Rioja, solo por detrás de la avicultura de carne y de porcino.

El censo de vacas de leche aumentó, igual que los rendimientos, propiciando un incremento de la producción en torno al 18%. Es significativo el hecho de que las entregas de leche crecieron casi un 20%, pasando de 16,3 a 19,6 millones de litros. Por otro lado, los precios de la leche han disminuido un 6,5%, por lo que el valor económico del sector lácteo creció un 11,6% respecto a 2015.

También la producción láctea en el sector del ovino-caprino mantiene una tasa apreciable de aumento en los últimos ejercicios.

A la disminución en un 10% de las cabezas de ovino, se unió el año pasado la bajada de las cotizaciones en un 5%, con lo que su valor económico se redujo en un 13,7%. En el caso del caprino, el censo y los precios percibidos bajan en torno al 5%, motivando un descenso del 9,7% en el valor de este sector.

El sector con saldo positivo ha sido el porcino, cuyo valor económico subió en un 14,2% en el 2016, al recuperarse después de unos malos ejercicios. Por un lado, el número de cabezas de cerdo cebado aumentó en un 15%, mientras que el de cerdas reproductoras se mantiene. Los precios de la carne conservan unos niveles parecidos a los de 2015 y los lechones aumentan en torno a un 6%.

El sector de carne de ave se ve perjudicado por el descenso del número de animales en un 5,5% y también de sus cotizaciones en un 13%, el precio más bajo desde 2010. En este sentido, se apunta una evolución interanual negativa del valor económico en un 17,6%. Tampoco ha sido un bueno año para la producción de huevos, ya que el valor a precios de productor del sector presenta una reducción del 13,3% debido a la disminución del censo de gallinas de puesta en un 2,3%, y a la bajada del 11,2% de las cotizaciones percibidas por el ganadero.


La crisis de rentabilidad sigue afectando a la cunicultura, que redujo su valor económico en un 3,6% el año pasado como consecuencia de la bajada del 4% de sus efectivos, pese que las cotizaciones de la carne de conejo no han variado respecto a 2015.

Consumos intermedios

El importe de los consumos intermedios se estima que asciende a 194,9 millones de euros, lo que supone una bajada del 3,9% durante 2016.

Por grupos de gastos, el descenso más significativo lo acusan las semillas y plantones con una bajada del 20% motivada principalmente por la reducción del número de plantaciones de viñedo autorizado para variedades blancas. El valor de los consumos disminuye también en el apartado de energía y lubricantes, fertilizantes y alimentos animales gracias a la bajada de los precios pagados por el agricultor. Y finalmente, los grupos de consumos intermedios que incrementan su valor son el fitosanitario (2,5%) y los gastos veterinarios (1,8%).