22 de mayo de 2017

CIBIRImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoInvestigadores del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja, CIBIR, han completado con éxito un modelo experimental para el tratamiento inmediato de lesiones oculares con el empleo de la hipotermia. El proyecto, ya concluido y que se inició en el año 2015, se ha desarrollado con la financiación del Departamento de Defensa de los Estados Unidos y la colaboración, para la revisión y aval científico, de las universidades San Pablo-CEU y de Buenos Aires.

En la presentación de los resultados de esta investigación ha participado la consejera de Salud, María Martín, junto con el investigador principal de la Unidad de Biomarcadores y Señalización Molecular del CIBIR, Ignacio Larráyoz.

En su intervención, María Martín ha ensalzado el trabajo desarrollado por el equipo del CIBIR, coordinado por el investigador Alfredo Martínez, a lo largo de estos últimos años y ha indicado que "se trata de un proyecto cuyo desarrollo puede tener infinidad de aplicaciones prácticas". Para Martín este trabajo "es un paso más en la generación de innovación que se desarrolla en la investigación biomédica riojana" y en la apuesta del CIBIR por "enfocar la investigación hacia cuestiones que aporten mejoras en la salud y calidad de vida a los usuarios".

Igualmente, ha indicado que el objetivo principal de este proyecto, "con independencia de sus futuras aplicaciones", está dirigido "a ofrecer una solución para dar atención emergente a miles de personas, militares o no, que viven en situaciones de graves de conflicto"

Por su parte, Larráyoz ha destacado que se trata de un método "eficaz y económico", cuyo desarrollo puede ser muy útil para el tratamiento de lesiones oculares en accidentes o en situaciones de riesgo. Según ha explicado. "ha quedado demostrado que disponemos, a nivel experimental, de un tratamiento eficaz para minimizar o retrasar el daño producido en lesiones oculares" y ha añadido que "la lesión de la retina por accidente es la causa más común de pérdida visual".

El desarrollo del proyecto se ha baso en la aplicación de hipotermia, es decir, inducir frío a niveles de congelación, como tratamiento para reducir el daño ocular producido sobre un modelo experimental de retinopatía isquémica proliferativa inducida por asfixia perinatal severa.

Los resultados obtenidos, explica Martinez, "han concluido que la hipotermia aplicada poco después de la lesión ocular puede constituir un tratamiento innovador, para detener o retrasar las cascadas moleculares que conducen a la pérdida visual".

La investigación ha servido para validar experimentos en los que la aplicación del frío sirve como terapia en el daño de retina. Además, los trabajos de investigación realizados en colaboración con la Universidad San Pablo-CEU han confirmado la premisa del grupo de investigación del CIBIR ya que han identificado compuestos que pueden mimetizar la acción del frío de manera que puedan utilizarse como terapia. Estos compuestos ya han sido objeto de una patente y actualmente se siguen desarrollando experimentos para valorar su aplicabilidad.

Comunicación internacional

Según ha explicado María Martín, los resultados del modelo riojano ya han sido dado a conocer dentro de la comunidad científica internacional. En este caso, ha sido Ignacio Larráyoz el encargado de presentar estos datos a nivel mundial en la Reunión Anual para la Investigación en Visión y Oftalmología, celebrada en Baltimore (EEUU) del 7 al 11 de mayo. Este congreso medico es, actualmente, el encuentro científico con mayor participación de investigadores en el campo de la visión en todo el mundo. En él se congregaron más de 11.000 asistentes de más de 75 países.

En su ponencia, Larráyoz presentó la constatación de que una serie de proteínas que miden la respuesta molecular al frío están presentes en la retina. El estudio, desarrollado en modelos celulares y animales, caracterizó su expresión en los distintos tipos celulares de la retina y verificó su regulación en función de la temperatura y tiempos de exposición.

Incremento de la incidencia de lesiones oculares

La financiación de esta investigación, a cargo del Departamento de Defensa norteamericano, se enmarca dentro de una actuación de este organismo dirigida a mejorar sus sistemas de atención sanitaria básica y urgente, tanto a sus militares como a personas que viven en situaciones de conflicto graves. Según datos publicados entre 2000 y 2010, más de 54.000 soldados estadounidenses sufrieron una lesión ocular.

La introducción de nuevos tipos de explosivos en la guerra moderna ha incrementado exponencialmente la incidencia de trauma ocular. El protocolo actual requiere la estabilización quirúrgica de cualquier lesión potencialmente mortal, así como la estabilidad hemodinámica. Posteriormente, se realiza la evaluación inicial del ojo y la reparación quirúrgica. A través de un adecuado desarrollo del sistema elaborado en La Rioja, tanto militares como civiles en zonas de conflicto, podrían ser atendidos de forma inmediata, reduciendo de forma importante las lesiones en los ojos.